La agricultura ecológica, la que emplea medios naturales en calidad de abonos y plaguicidas y hace sustentable la producción de alimentos en armonía con el medio ambiente, continúa desarrollándose en la provincia de Matanzas, al igual que en todo el país, sobre la base de programas estatales que viabilizan tecnologías apropiadas como solución para obtener alimentos sanos y proteger el entorno, al tiempo que se alcanzan significativos ahorros al prescindir de productos químicos importados.
En este ámbito, la agricultura familiar se apropia de los métodos ecológicos y sustentables, pues se caracteriza por ser la principal fuente laboral de espacios rurales en numerosas regiones de diversos países, especialmente en América Latina y el Caribe.
Esta práctica contribuye a producir los alimentos de la familia con los recursos propios y puede asociarse a otras iniciativas laborales que complementen los ingresos monetarios, tales como la artesanía, la pesca, la actividad apícola y forestal, entre otras.
La agricultura familiar fomenta un arraigo social y de inclusión en los trabajadores que realizan dichas labores, dado que sus trabajos pueden llegar a ser considerados parte importante en la economía del país.
El desarrollo de esta disciplina requiere condiciones agroecológicas y territoriales optimas y la observancia de un correcto entorno normativo, de acceso a los mercados, a la tierra, los recursos naturales, tecnología, servicios de extensión, el acceso a la financiación, las condiciones demográficas, económicas y socioculturales, y asesoramiento especializado, factores a disposición de los agricultores cubanos.
Pero la agroecología no es solo potestativa de las familias en cotos cerrados o de pequeños productores. Su práctica se extiende actualmente a las empresas, cooperativas y otras entidades que explotan mayores extensiones y disponen de tecnologías apropiadas para el aprovechamiento de abonos naturales, como residuos de las cosechas, el estiércol y el empleo de medios biológicos para controlar plagas y enfermedades.
Los agricultores matanceros disponen de larga experiencia en las prácticas ecológicas, desde la creación de las primeras estaciones territoriales de protección de plantas, décadas atrás, y el fomento de las producciones de bioplaguicidas y biofertilizantes eficaces, junto con la reproducción de insectos y otros agentes biológicos controladores de plagas y enfermedades de los cultivos, además del aprovechamiento de residuos orgánicos para la producción de fertilizantes.
Entre los aportes investigativos a estas prácticas saludables y amigables con el medio ambiente, se incluyen, el compuesto Nitrofix, útil para la fijación del nitrógeno en el suelo, el conocido como Bioenraíz, regulador del crecimiento vegetal, el Gluticid, para el control de plagas y enfermedades, y el BioRat para enfrentar plagas de roedores dañinos.
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