-Nutrición y salud, binomio inseparable
La medicina preventiva para reforzar las defensas inmunológicas y evitar enfermedades, dispone de aliados imprescindibles en un grupo de alimentos naturales, cuyas propiedades nutritivas contrarrestan desgastes del organismo, retardan el envejecimiento y ahorran dinero.
Conoce la ciencia variados beneficios que el ser humano y los animales pueden obtener de sustancias químicas activas contenidas en frutas, hortalizas y otros vegetales, pescados, y muchos otros alimentos. No siempre recomendadas en su forma natural, sino puestas a la venta por transnacionales farmacéuticas, que prefieren sintetizarlas y encerrarlas en comprimidos y jarabes embotellados con afán de lucro.
La tradición oral posibilita que el saber empírico, en relación con el uso de las llamadas plantas medicinales, se propague de generación en generación –especialmente en regiones rurales–, pero el conocimiento científico actualizado sobre alimentación no siempre llega al ámbito popular, de manera que pueda ser aprovechado en forma práctica, de ahí la importancia de sistematizar su divulgación.
Sospechosamente se observan “estudios” dados a conocer por ciertas compañías farmacéutica, encaminados a negar beneficios de ingerir alimentos naturales, con intención de minimizar su eficacia o negar potenciales, y en su lugar recomendar el consumo de costosos preparados industriales.
Así ha sucedido, por ejemplo, con el ajo, cuya ingestión ayuda a combatir un buen número de hongos, bacterias, parásitos y virus, aumenta las secreciones bronquiales, estimula las mucosas gastrointestinales, es diurético y antinflamatorio, controla el colesterol malo y contribuye a prevenir y aliviar el dolor de las piernas al caminar, causado por la arteriosclerosis.
Expertos han identificado y nombrado Alisina a una sustancia activa en el ajo, y afirman que el frecuente consumo de esta planta liliácea aumenta el diámetro de los pequeños vasos sanguíneos, lo que hace que la sangre fluya con mayor facilidad y disminuya la presión.
Se conoce que las frutas tienden a poseer un contenido bajo en energía, y constituyen principal fuente fibra vegetal, vitaminas –en especial C y A– y son ricas en pigmentos antioxidantes, expresados en los colores de los frutos, los cuales contribuyen a proteger de dolencias degenerativas, como el cáncer, infartos e hipertensión.
Reconocidos nutricionistas aconsejan consumir las frutas frescas, porque cuando se someten al calor, preservantes químicos y azúcar para enlatarlas, pierden buena parte de sus vitaminas. También coinciden los especialistas en que casi todos los pescados son ricos en vitamina B12, vital para el sistema nervioso, y en yodo, esencial para la glándula tiroides.
El pescado blanco es buena fuente de proteínas bajas en grasas y en calorías, y de vitaminas y minerales. El azul, además de contener calcio, proporciona ácidos grasos polinsaturados Omega-3, que ayudan a prevenir la cardiopatía coronaria, infartos, apoplejías, y algunos tipos de cáncer.
Las verduras aportan fibras, vitamina y minerales, contribuyen a proteger las membranas celulares de los daños que causa la oxidación, originando las mayores dolencias y del envejecimiento precoz.
Acostumbrar a las papilas gustativas es clave para aprovechar debidamente los alimentos a manera de medicina preventiva natural, pues el peor enemigo de la buena nutrición es la vulgar expresión: “no me gusta”, denotativa de insuficiente cultura en la materia.
Nutrición y salud, binomio inseparable
Si no hay adecuada nutrición que acompañe o no a la enfermedad, el proceso metabólico se deprime y aparecen enfermedades en un organismo inmunodeprimido, cuya curación demora mucho más que en una persona inmunocompetente”, afirma el doctor Lázaro Alfonso Nova, especialista de segundo grado en Pediatría.
El experto ilustra la importancia de la nutrición: “Lo que a un individuo sano le costaría tres días para curarse, a uno inmunodeprimido le llevaría dos meses, o costarle la vida.
“Las enfermedades crónicas adquiridas desde edades muy tempranas en muchas ocasiones tienen que ver con el abandono del soporte nutricional adecuado”, indicó, y alertó sobre una tendencia a la obesidad en la infancia.
“Obesidad es hipertensión arterial, trastornos de los lípidos de ahí surgen a futuro corto plazo los trastornos cardio y cerebro vasculares, y diabetes, aunque esta dolencia tenga ingrediente genético preponderante”, dijo.
En Cuba, el Plan Nacional de Alimentación y Nutrición está dirigido a reducir mortalidad y morbilidad de enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación, mejorar los niveles alcanzados en la salud y nutrición de la madre y el niño, disminuir las carencias de micronutrientes y evitar pérdidas de alimentos por deficiencias higiénicas.
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