La falta de higiene abre puertas del organismo a bacterias, pero el exceso de ella puede ser causa involuntaria de diversas enfermedades, afirman expertos en inmunología y alergia.
Igual que ha sucedido con los antibióticos, el indiscriminado uso de preparados químicos para “desinfectar” espacios y cuerpos ha convertido lo que resultaba inofensivo para el ser humano apenas unas décadas atrás, en causas de trastornos de salud.
En opinión de la doctora Martín Mateos, presidenta de la Sociedad española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica, “los actuales excesos de higiene han provocado una serie de perezas en el sistema inmunológico, que ahora reconoce como alérgicas sustancias que antes eran inocuas”.
Para el microbiólogo Stuart Levy, el abuso de productos destinados a acabar con bacterias, tales como jabones especiales, detergentes o antibióticos, puede alterar el equilibrio natural de microorganismos que rodean a los humanos y dejar sólo “superbacterias”.
Consecuentemente, expertos afirman que basta utilizar jabón tradicional y cepillo para una higiene adecuada, y los desinfectantes más fuertes solo deben emplearse en situaciones extremas.
Investigaciones demuestran que el contacto con bacterias es básico para el desarrollo del sistema inmunológico de los niños, porque así generan anticuerpos necesarios, que actúan como vacunas naturales ante determinados patógenos.
Es por ello que infantes expuestos a medioambientes normales, a quienes se les permite jugar al aire libre y estar en contacto con la naturaleza, suelen mostrarse mucho más resistentes ante enfermedades de origen bacteriano y diversas causas de alergias.
Esto se aprecia muy bien en zonas rurales cuando no están presentes otras posibles causas de enfermedades, como pueden ser desnutrición o contaminación ambiental severa, pues los niños que viven en el campo, como suele decirse, suelen ser muy sanos.
Contrariamente, los chicos criados puertas adentro, en condiciones asépticas, sumamente aislados del medio ambiente exterior, se muestran mucho más susceptibles a enfermarse.
En afán de obtener ganancias, en economías de mercado ciertas industrias suelen promocionar mercancías destinadas a la lograr “higiene total”, sobre la base de combinar elementos químicos que arrasan indiscriminadamente con la vida microbiológica y negativamente también contribuyen a contaminar el entorno vital.
Lejos de contribuir a la pereza del sistema inmunológico, lo ideal es estimularlo a que actúe y fortalezca sus mecanismos de defensa. (TVY)(13/04/17).
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