Un atolón no es más que una isla coralina oceánica, por lo general, con forma de anillo más o menos circular. También se entiende como el conjunto de varias islas pequeñas que forman parte de un arrecife de coral, con una laguna interior que se comunica generalmente con el mar. Se forman cuando un arrecife de coral crece alrededor de una isla volcánica, formando un hábitat favorable para la vida oceánica y la diversidad de peces que la habitan.
En la actualidad, existen unos 400 atolones en el mundo, la mayoría de ellos en el Océano Pacífico, el mayor es el Kwajalein, ubicado en las islas Marshall y tiene una extensión de 130 km de largo .
El Océano Atlántico no posee grandes grupos de atolones, los más relevantes pertenecen a Nicaragua. En las costas cubanas no consta la existencia de atolones, el más próximo a nuestros litorales es conocido como Hogsty Reef y forma parte de La Bahamas, a unos 150 Km de la costa norte de la provincia de Holguín, con una original forma de herradura abierta hacia el Oeste, ostentando solo algunos metros sobre la superficie.
Las aguas que limitan el interior del arrecife no exceden los 7 metros de profundidad, a diferencia de las aguas que lo abrazan, que superan los 2500 m de hondura.
El geógrafo Antonio Núñez Jiménez hizo referencia en 1984 a la existencia de microatolones o arrecifes anulares en nuestras aguas. Enfatizó, por sus formas semicirculares, en los cayos Media Luna y Culebra, en el Golfo de Guacanayabo, mientras que los cayos de la Herradura, en la costa norte de Villa Clara, son ejemplos de estructuras emergidas que abarcan casi completamente una laguna céntrica.
En general, no se tratan de auténticos atolones. La creación de estas estructuras coralinas puede haber ocurrido en las márgenes de pequeños cayos interiores o sobre bancos próximos a la superficie, aunque en nuestras zonas costeras no se tiene el privilegio de lucir un bioma de este rango.
En Cuba, investigadores de la talla de Núñez Jiménez, considerado el padre de la espeleología y reconocido por su trabajo científico y creador a través de la fundación La Naturaleza y el Hombre, luchan infatigablemente por el descubrimiento, cuidado y protección de hábitats tan interesantes como los atolones del Océano Pacífico.
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