Son hechos avalados por la observación directa y el dictamen de especialistas: las importantes barreras de corales que sirven de refugio a diversidad de fauna marina, protegen los litorales ante los oleajes impetuosos que los degradan y evitan penetraciones del mar, entre otros muchos otros beneficios, están sufriendo los negativos efectos del calentamiento global y de la depredación de personas inescrupulosas.
Cuba no escapa a esa realidad, y en tradicionales franjas de corales marinos se aprecian esos efectos nocivos, como sucede por ejemplo en la costa norte de la provincia de Matanzas -100 kilómetros al nordeste de La Habana-, donde radican playas de bajos fondos en las que los corales diversos y multicolores han cautivado a submarinistas de varias generaciones.
En la actualidad, en los sitios indicados, especialmente la Playa El Coral y sus inmediaciones, se divisan amplios espacios que han sido depredados por quienes ignoran los beneficios de esa barrera natural, o simplemente se burlan de ellos y prefieren lucrar con las atractivas formaciones que llaman la atención de turistas foráneos.
En Australia, cuyos corales han gozado de fama internacional por la diversidad y belleza de los fondos marinos, los científicos han venido denunciando el hecho: la gran barrera de coral de su país está sufriendo los efectos del calentamiento global, que se aprecia en variadas formas, la principal en la mayor mortalidad de corales, resultado de un proceso de decoloración que ocasionan las altas temperaturas del agua, confirmado por el Centro de Investigación de ese país, refieren en Internet varias ediciones especializadas .
Según los expertos de la Universidad James Cook de Australia, esta nación, la zona más afectada, una franja de arrecifes de 700 kilómetros en la región norte de la Barrera, perdió un promedio de 67 por ciento de sus corales de aguas superficiales en los últimos nueve meses.
La mayor parte de los daños ocurridos en 2016 sucedieron en la zona más septentrional del ecosistema, el cual escapó con deterioros menores en dos eventos anteriores de blanqueo en 1998 y 2002, señaló el profesor australiano Terry Hughes.
Sin embargo, dos tercios del sur del arrecife no están tan dañados. En promedio, el seis por ciento de los corales blanqueados murió en la región central en 2016, y sólo el uno por ciento en el sur.
Otra área a salvo se encuentra en la esquina norteña fuera de la costa del parque marino de la gran barrera, donde la pérdida era más baja que en los otros arrecifes del norte.
Los científicos esperan que la región norte tarde al menos de 10 a 15 años en rescatar los corales perdidos. Empero les preocupa que un cuarto episodio de blanqueo pueda ocurrir más pronto e interrumpir la lenta recuperación.
Autoridades responsabilizadas con la preservación del medio ambiente y en particular de la riqueza marina, su entorno, por diversas razones económicas y medioambientales, necesitan actuar con mayor prontitud y eficacia para revertir, en lo posible, los efectos dañinos que por diversas vías merman los corales y por ende hacen más vulnerables las costas ante el crecimiento del mar, especialmente en islas como la de Cuba y otros archipiélagos, que ven amenazada su propia existencia de cara al futuro. (TVY)(05/12/16)
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