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Summary : La pérdida de agua corporal sobre el tres por ciento altera además el balance de sales minerales, y si no se reponen esos elementos la persona está al borde de deshidratarse y de correr riesgos peligrosos para su salud y la vida misma.
El calor en este verano abruma a las personas que sudan a mares, aun a la sombra, pero si tienen que permanecer bajo los rayos solares entonces la temperatura corporal se eleva progresivamente hasta que el peligro avisa: deshidratación.
La pérdida de agua corporal sobre el tres por ciento altera además el balance sales minerales y si no se reponen esos elementos la persona está al borde de deshidratarse y correr riesgos peligrosos para su salud y la vida misma.
No hay que llegar al extremo, aunque las noticias actuales nos narran historias sobre el incremento de calentamiento global en todo el planeta, expresado en “olas de calor” que afectan a los continentes, e incluso islas en todo el globo, y ocasionan fallecimientos de ancianos y niños, los más vulnerables junto con quienes se desprotegen y no son capaces de prevenir para evitar.
Para evitar la deshidratación se debe beber agua o bebidas isotónicas como la limonada. No es muy recomendable beber bebidas muy azucaradas, como las de cola, o por lo menos es aconsejable alternarlas con agua.
De acuerdo con expertos, se ha de beber siempre que se tenga sed, no es aconsejable tal y como se suele decir beber 2 litros de agua al día o beber sin que el cuerpo lo pida, puesto que podríamos provocar un envenenamiento por agua, fenómeno que se conoce como hiperhidratación.
Aunque se pensaba que era mejor beber tragos cortos, ahora se recomienda beber tragos grandes, porque se absorbe más rápido. La causa es que un volumen grande en el estómago acelera el vaciado gástrico. De todos modos, el agua en el estómago no debe molestar durante el ejercicio.
Los síntomas de la deshidratación, aparte de la sequedad de las mucosas que provoca la sed, pueden ser: náuseas, falta de fuerza o disminución del rendimiento, fatiga mental y física, y el hecho de que, al pellizcar la piel sin clavar la uña, se queda la marca.
Para disminuir la cantidad de agua eliminada, los riñones concentran más la orina, e incluso la que se encuentra en la vejiga se puede reconcentrar aún más. La orina se puede concentrar hasta producir solo 500 ml al día, pero su producción no decrece; la sudoración puede suponer una mayor pérdida de agua que la orina.
La deshidratación desaparece rápidamente en media o una hora después de beber agua sin ninguna limitación, incluso con deshidrataciones de hasta el 10 por ciento del peso corporal.
Agua a la mano, bajo el sol o a la sombra
“No es moda, tío, es agua, mejor que la cerveza y las sodas para combatir el calor, evitar la deshidratación y en general beneficiar al organismo”. Es María de las Angustias, una turista procedente de España, especializada en cosmetología, que ante la gran ´pregunta de este verano: “¿Cómo afronta el calor?”, responde con la sapiencia de una entendida en la materia.
“Ingerir entre ocho y diez vasos de agua al día es excelente para librar a la piel de arrugas prematuras y de otras calamidades. Especialmente en verano el cuerpo necesita estar bien hidratado, porque las altas temperaturas pueden propinar un “nocaut” espectacular a cualquiera”.
Pero siempre hay alguien que alardeando de su prepotencia machista opta por un ron pelión, en vez de agua, y después se pone colorado como tomate pasado
y se desmadejan al borde del infarto. No es literatura. Me encontré al tipo hace un tiempo atrás en la policlínica de La Playa, echado sobre una camilla y conectado a un suero fisiológico tras haberse expuesto durante ocho horas bajo el Astro Rey, en pleno agosto, libando de un tal “Añejo blanco”.
Al día siguiente, luciendo dos bolsas debajo de ambos ojos, el individuo juraba “por lo más querido que renuncié a mi acompañante etílico y desde ahora me aferraré a las botellitas transparentes de Ciego Montero, agua pura y cristalina, para hacerle caso a la doctora que me salvó la vida, compañero…”
Expertos explican que cuando el cuerpo pierde demasiado líquido a través de la sudoración, por diarreas o vómitos, y no lo repone convenientemente, deviene la peligrosa deshidratación, pues las células del organismo tratan de reponer carencias tomándolas de la sangre y de otros tejidos. .
Hay lugares donde la temperatura en verano rebasa normalmente los 34 grados Celsius e incluso llega a 40. En casos extremos el termómetro marca hasta 50 grados y más, como los reportados este año en Europa.
Expertos recomiendan siempre adoptar normas de seguridad, tales como evitar que personas mayores y niños permanezcan encerrados en automóviles, no exponerse mucho tiempo bajo el sol, sobre todo entre 10 de la mañana y cuatro de la tarde, utilizar gorras o sombrillas y preferir lugares aireados.
Nutricionistas y otras especialistas explican que bebidas como la cerveza, el café, té, gaseosas azucaradas o helados no resultan apropiadas para hidratarse, y el alcohol contenido en determinadas bebidas acentúa la deshidratación.
Los diabéticos corren alto riesgo, porque esta enfermedad provoca la pérdida de agua. Las mujeres embarazadas que no beben suficiente líquido comienzan a deshidratarse y corren el riesgo de precipitar el parto y dar a luz bebés prematuros.
Si la persona se siente mareada, se desmaya o sufre de vómitos y diarreas frecuentes, debe acudir al médico. La deshidratación grave requiere hospitalización para inyectar líquidos en forma intravenosa.
Un preparado hidratante de urgencia se puede obtener con un litro de agua potable o hervida a la que se agrega el zumo de dos limones, una cucharada de azúcar, media cucharadita de sal y, si está a mano, media taza de jugo de naranja o un poco de plátano machacado para mejorar el sabor y agregar potasio al cuerpo.
Agua, simplemente agua, es el salvavidas más recurrente, barato y necesario en el verano abrasador.
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