Lunes , 25 noviembre 2019
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El Tomate, en la siembra de frío: exigencia y rentabilidad

 

El exigente tomate, en las variedades de  cocina y ensalada, abarcará  cientos de hectáreas en la campaña de frío que se inicia en Matanzas. La cosecha de esta hortaliza, preferida por muchos,  debe abastecer a la industria conservera y aportar cantidades apreciables para la comercialización de los frutos frescos en los mercados agropecuarios. El tomate, pertenece a la familia de las solanáceas, en la que se incluyen también: pimiento, berenjena y papa. Es el cultivo más popular en la agricultura urbana debido a su preferencia en la mesa de los cubanos. Su óptimo desarrollo exige sol, nutrientes minerales, riego de agua y atención fitosanitaria contra plagas y enfermedades.  Se trata  de una hortaliza con alto valor comercial y alimentaria.  En Cuba, se ha optado por la utilización de productos biológicos que logran  productos sanos y orgánicos. Sobresale el tomate por ser rico en vitamina C y E, y  alto contenido en potasio. Sus frutos deben consumirse maduros. Se conservan bien en refrigeración. Es exquisito para la elaboración de puré y salsas de la cocina tradicional cubana.

 

Tres revelaciones científicas que aclaran dudas y sorprenden a muchos

Muchas personas se formulan preguntas cuyas respuestas no encuentran en  manuales especializados, quizás porque quienes los escriben consideran que se trata de asuntos “de poca o ninguna importancia”, sin comprender que a veces lo más simple es lo que más llama la atención de expertos y neófitos. Por ejemplo, ¿por qué ese afán sempiterno de las moscas de posarse sobre cuanto alimento, piel  o excrecencia encuentren en su vuelo por interiores y exteriores? La respuesta está en que este molesto insecto posee nada más y nada menos que  15 mil papilas gustativas… en las patas.  Quizás usted se encuentra entre los que piensan que los saurios poseen un colosal cerebro. Sin embargo, en realidad no es así, pues uno de los especímenes más connotados de este género, el cocodrilo, exhibe una masa encefálica de apenas el tamaño del dedo pulgar de un humano… Otro personaje extravagante de la fauna que asombra es el cangrejo gigante de Japón, considerado  el mayor crustáceo del mundo. Aunque su cuerpo adulto  mide solo 33 centímetros, las patas que extiende a su paso sobrepasan los cinco metros, algo inimaginable, si no fuera cierto, lo que de paso refuerza la creencia de que la vida real es más sorprendente que la imaginación  más prolífera.

Delfines,  ballenas  y humanos con  comportamientos similares

Si usted los ha visto actuar en algún  acuario (para algunos verdaderas cárceles forzadas), no le sorprenderá que científicos relacionen hoy el comportamiento amigable   de las ballenas, los delfines y las marsopas  con el de los propios seres humanos, cuando estos se muestran dentro de un rango de socialización considerado normal, los demás, los antisociales, no se pueden comparar con los mencionados al principio, los cuales según expertos, hasta comparten lenguajes y dialectos propios, atendiendo a la región de donde procedan.  Esta es una de las conclusiones del estudio desarrollado por un conglomerado de universidades internacionales: la Universidad de Manchester, la Universidad de British Columbia, The London School of Economics and Political Science y la Universidad de Stanford, que relacionó la complejidad de la cultura y el comportamiento de estos cetáceos con el tamaño de sus cerebros. Los investigadores acumularon un gran conjunto de datos acerca del tamaño del cerebro de los cetáceos y de sus comportamientos sociales. En total, recabaron información de 90 especies diferentes de delfines, ballenas y marsopas, descubriendo pruebas increíblemente abrumadoras de que los cetáceos tienen rasgos de comportamiento social y cooperativo sofisticados, similares a muchos que se encuentran en la cultura humana, reseñan agencias especializadas, las cuales destacan que se trata de la  primera investigación de su tipo que logra demostrar que estas características sociales y culturales están relacionadas con el tamaño del cerebro y la expansión del cerebro, también conocida como encefalización. El estudio asocia el comportamiento de los cetáceos al tamaño y expansión de su cerebro. Entre los rasgos similares al ser humano, los científicos han identificado los siguientes:-Relaciones complejas de alianza: trabajar juntos para beneficio mutuo.-Transferencia social de técnicas de caza: enseñar a cazar y usar herramientas.-Caza cooperativa.-Vocalizaciones complejas, incluidos dialectos grupales regionales para “hablar” entre sí.-Mímica vocal y “silbidos característicos” exclusivos, utilizando un reconocimiento “nominal”-Cooperación interespecífica con humanos y otras especies.

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Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

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