Martes , 3 diciembre 2019
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¿Café contra Alzhéimer y Párkinson?

No, no se trata de un match de boxeo o de un juego entre dos equipos de béisbol, sino  lo más novedoso que se ha dado a conocer en la red de redes en relación con las propiedades del café, ese cocimiento mundial altamente estimulante por su contenido de cafeína, cuyas bondades o defectos  desde siempre ha  ocupado a expertos en nutrición, médicos y simples degustadores del también llamado “néctar de los dioses”.  Un nuevo estudio del Instituto del Cerebro de Krembil en Canadá concluyó que el café, además de aportar energía y concentración, protege contra el mal de Alzhéimer y el Párkinson. Con el objetivo de estudiar qué compuestos de la bebida disminuyen el deterioro cognitivo relacionado con las enfermedades, y cómo lo hacen, los científicos investigaron tres tipos de café: tostado claro, tostado oscuro y tostado oscuro descafeinado, reseña el sitio digital  Rusia Today. Los  expertos concluyeron que el citado beneficio no se debía a la cafeína, pero identificaron  un grupo de compuestos conocidos como fenilindanos, resultantes del proceso de tostado de los granos de café,  elementos únicos capaces de impedir la agrupación de dos proteínas comunes en el alzhéimer y párkinson, las beta-amiloides y las proteínas tau. Dado que un mayor tostado se traduce en mayor cantidad de fenilindanos, el café tostado oscuro parece tener un efecto protector mayor que el café de tostado claro.  “Es la primera vez que alguien investiga cómo los fenilindanos interactúan con las proteínas responsables del alzhéimer y el párkinson”, comentó uno de los coautores del estudio, Ross Mancini. “El siguiente paso sería investigar hasta qué punto son beneficiosos estos compuestos y si tienen la capacidad de llegar al torrente sanguíneo o cruzar la barrera hematoencefálica”, destacó.

 Donna Striskland, tercera mujer en recibir premio Nobel de Física

 El mundo femenino de la ciencia está de pláceme con la noticia de que el Premio Nobel de Física 2018 ha sido concedido a la  canadiense Donna Strickland, que se hecho se convierte en la tercera mujer en obtener ese preciado galardón. La primera fue la francopolaca  Marie Curie, 115 años atrás, exactamente en 1903. La segunda la estadounidense de origen alemán  Maria Goeppert Mayer , hace 55 años. La laureada de este año nació  el 27 de mayo de 1959 en  Ontario, Canadá . Es licenciada   en Ingeniería Física en la Universidad McMaster y doctorada en Física en Universidad de Rochester. Reconocimientos: Fellow of the Optical Society Beca Sloan (1998) y Premio Nobel de Física 2018.  Su invención de la amplificación de pulso gorjeado condujo al desarrollo de aplicaciones con láser de alta intensidad, capaz de realizar cortes extremadamente precisos. La técnica es utilizada en campos médicos como la cirugía con láser, la física y la química, según reporta la Academia Sueca. «Tenemos que celebrar a las mujeres físicas porque están ahí fuera», señaló Strickland, quien se dijo «honrada de ser una de esas mujeres», en una breve conexión telefónica con Estocolmo tras anunciarse su Nobel, según EFE.

La placenta humana, ¿superalimento o superchería?

 Placentofagia es el término que define a las personas que gustan de comer placenta humana, ya sea cruda o elaborada de varias maneras, aduciendo supuestas  propiedades alimentarias extraordinarias.  Lo último sobre este tema ha sido la prohibición expresa dictada en Canadá, el 27 de noviembre de este año, de comercializar medicamentos que contenga placenta humana, con lo cual se sumó a la lista de países que han seguido igual medida. “Comer la placenta o consumirla en cápsulas es una decisión personal, pero la madre debe comprender que existen riesgos potenciales para ella y el bebé, al igual que no hay evidencia científica de que su consumo tenga beneficios”, afirma el Ministerio de Sanidad canadiense, de acuerdo con publicaciones en la red de redes. Entre los más graves riesgos, de acuerdo con el anuncio, se encuentran los más graves son de naturaleza bacteriana (por ejemplo, estreptococos del grupo B) o relacionados con la contaminación viral de la placenta (hepatitis, VIH, entre otros). Obviamente la comercialización procesada de la placenta se ha convertido en fuente de altos beneficios económicos para quienes se dedican a este negocio, cuyas publicidades se pueden apreciar en Internet, bajo supuestos beneficios para el tratamiento y cura de una amplia gama de padecimientos.

Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

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