Construir un moderno suministro de energía resistente al clima es el objetivo del proyecto impulsado en Antigua y Barbuda, destruida por el huracán Irma en septiembre de 2017 y que obligó a evacuar a 1.800 residentes.
La central eléctrica híbrida de energía solar-diesel estará equipada con acumuladores de baterías resistentes a huracanes. La planta sustituirá unos 260 mil litros de combustible diésel al año, lo que supondrá un ahorro de 320 mil dólares para el Gobierno de Antigua y Barbuda y compensará 690 toneladas de dióxido de carbono al año.
La iniciativa que busca el fomento de la energía renovable se encuentra financiada por los Emiratos Árabes Unidos con 5,7 millones de dólares, por el Gobierno de Nueva Zelanda con 500 mil dólares y el propio país con 1 millón de dólares .
El proyecto será ejecutado por el Fondo de Energía Renovable EAU-Caribe en colaboración con el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de los EAU (MoFAIC), el Fondo de Desarrollo de Abu Dhabi (ADFD) y la Compañía de Energía del Futuro de Abu Dhabi (Masdar).
Su imagen más cercana
