Martes , 3 diciembre 2019
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Cosas Sobre Cosas (14/12/18)

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Contar estrellas, pasatiempo divertido

Los enamorados suelen mirar de noche hacia el firmamento para encontrar las estrellas de su predilección e incluso darles nombre. Confieso que la vista más fantástica que he tenido ante mis ojos fue en medio del océano  Atlántico, una madrugada de  octubre de 1983. Sin una sola luz  alrededor, sobre la cubierta principal de aquel enorme mercante granelero cubano que se llamó Presidente Allende, mirar hacia lo alto fue una fiesta para la vista. El recuerdo llega cuando leo esta pregunta en el sitio digital de BBC: ¿Cuántas estrellas estelares caben en una foto? La respuesta la brindan en un retrato fabuloso del cielo nocturno, obtenido por  científicos que tomaron  la colosal vista  de nuestra Vía Láctea para revelar los detalles de mil millones de estrellas. Está formada por miles de fotogramas individuales, capturados por sendos telescopios  en Hawai y Chile. Las imágenes que conservo en mis neuronas seguramente han sido compartidas por marinos de todo el mundo en  noches de calma, cuando abrumados por la nostalgia de la tierra lejana miran hacia lo alto y experimentan  la impresión total de ser una infinita partícula de polvo en el universo.

Creyones de labios en tiempos de las cavernas…

Aficionados a hurgar entre las memorias del pasado  afirman que fueron las mujeres de las cavernas las inventoras del creyón de labios, aunque en forma casual, pues aseguran que cuando ellas  se manchaban la boca tras comer frutas, los varones se la tribu alegraban muchísimo. El más antiguo pintalabios hallado por arqueólogos pertenece a la ciudad sumeria de Ur, y data de cinco mil años. La forma cilíndrica moderna surgió en el año 1915. Los pintalabios actuales rebasan la gama del iris y se fabrican de más sabores que en una heladería cinco estrellas.

Animales venenosos: tres ejemplos para tener en cuenta

Entre las especies de animales considerados más venenosos en nuestra aldea planetaria aparecen tres fuera de serie en la guía de Record Guinness para el año 2019.  Sobresale entre los Arácnidos el macho de Sidney (Atrax robustus, letal para los humanos, pues solo una dosis de 0,2 mg/kg de su veneno causa la muerte. Este tipo de araña es nativo de Australia y se localiza en hábitas húmedos,  bajo troncos o follajes, así como en jardines. La hembra es mucho menos peligrosa que su pareja. Los escorpiones también tienen a un ejemplar superletal, el Androctnus australis, de cola gruesa, al que se le atribuyen el 80 por ciento de las picaduras y el 90 por ciento de las muertes por ataques de escorpiones registradas en África. Puede alcanzar hasta 10 centímetros de largo y 15 gramos de peso. A diferencia de otros parientes escorpiones la cola del referido no se estrecha. Seguramente usted conoce algún tipo de “ciempiés”, esos animalitos simpáticos que se desplazan moviendo sus muchas patas como si reptara. Ellos pertenecen al grupo de las llamadas escolopendras. Pero hay una en particular, la china de cabeza roja (Scolopendra subspinipes mutilans) cuyo cuerpo es un verdadero acorazado,  aplanado y alargado que puede llegar a tener 300 patas. Es terriblemente rápida y agresiva, y normalmente ataca a toda criatura viviente que se encuentra en su camino. Pero lo más terrible de este insecto es su capacidad para inocular la potente «toxina espeluznante Ssm», que para el corazón de grillos, gusanos, caracoles, sapos, pequeñas lagartijas y serpientes o incluso ratas, ratones y murciélagos, ya que tiene la capacidad de matar animales hasta 15 veces más grandes que ella, lo que destaca un extenso trabajo de BBC Mundo. Por supuesto, existen otros variados seres que inoculan poderosos venenos para paralizar y matar a sus víctimas, pero los iremos dosificando en próximas entregas…

PI,  número fantástico

En ocasiones anteriores les he comentado sobre el número PI, tan utilizado en  matemática, y que solemos redondear en 3.1416. En realidad consta de una interminable cifra de dígitos. Recitarlos de memoria se ha convertido en reto del libro de record Guinness. Gracias a las computadoras se sabe  que en realidad PI tiene más de 51 mil millones de decimales. El récord actual de memorización de estos corresponde a Akira Haragucvhi un japonés que a los  59 años de edad  recitó nada más y nada menos que 893 mil 431 de esos dígitos en más de 13 horas.

Y en el cierre queden con don Baltasar Gracián, escritor barroco, jesuita y español, quien vivió entre 1601 y1658, y entre lo mucho que dijo, dejó escribió: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno” (TVY) (13/12/18)

 

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