Cinco desiertos de sal destacan entre las singularidades de nuestra aldea planetaria, lugares donde el salitre sustituye a la arena clásica de las amplias extensiones de ese sustrato, que igualmente se localizan en la Tierra, donde las condiciones de vida son igualmente excepcionales.
El más grande de los grandes salares del mundo se encuentra en el altiplano boliviano, en la región de Potosí, el Salar de Uyuni, con una extensión de12 mil kilómetros cuadrados, donde se produce anualmente más de 10 mil millones de toneladas de sal, y existe también una reserva importante de otras sales minerales como el litio y el sodio. A orillas del salar se han construido varios hoteles de sal y un su centro emerge la Isla del Pescado con cactus de hasta diez metros de altura.
Según referencias bibliográficas, los madrileños Miguel Caselles y Rafael Sánchez han sido los primeros en cruzar este desierto de sal a una altitud de tres mil 700 metros sobre el nivel del mar. Los intrépidos ibéricos utilizaron patines especiales y están muy contentos con su hazaña.
El Hotel Palacio de Sal posee una singularidad única al ser el primero de su tipo construido con bloques de sal en el año de 1998 por la iniciativa de Juan Quesada Valda, en el propio Salar de Uyuni, a 350 km al sur de la ciudad de La Paz, capital de Bolivia
Durante todo el año este destino tiene sus encantos, desde la temporada de lluvias donde el cielo y la tierra se hacen uno hasta la temporada seca donde pareciera que la sal se quiebra a nuestros pies.
Grandes Salinas. Argentina
A 4.000 metros de altura y en la zona más septentrional de argentina se hallan este salar de dimensiones descomunales, unos 8.200 kilómetros cuadrados. Sus límites se encajan entre las provincias de Salta y Jujuy y el acceso a través de la carretera estrecha y sinuosa que atraviesa los grandes paisajes andinos es excepcional. En las cercanías viven las familias que trabajan en la extracción de la sal, ellos explican el curioso proceso a los visitantes.
Atacama. Chile.
En el norte del país, en la región Antofagasta, se halla otro de los gigantes de sal de 3 mil kilómetros cuadrados. Este desierto está cubierto de una gruesa costra que al atardecer con la violenta bajada de las temperaturas cruje como si de un ser vivo se tratara. Atacama es el hogar de aves andinas y aloja la Reserva Nacional de los Flamencos que tiene en la laguna Chaxa (en la imagen) su centro. El salar de Atacama es también una de las mayores reservas de litio del mundo.
Bonneville Salt Flats. Estados Unidos.
Donde hace millones de años había un lago enorme, ahora de halla el Salar de Bonneville. Localizado en Utah, tiene una superficie de 412 kilómetros cuadrados y es uno de los lugares de extracción de sal más importantes del mundo.
Bonneville es también famoso por las trepidantes carreras de coches que cruzan la gruesa capa de sal a velocidades que alcanzan los más de 600 kilómetros por hora. Cerca, en el mismo estado de Utah también se encuentra Great Salt Lake con una salinidad mayor que la del mar.
Salar de Etosha. Namibia.
Más de 6 mil kilómetros cuadrados de paisaje blanco ocupa gran parte del Parque Nacional de Etosha. El lago Etosha -que significa «el gran lugar blanco» en owambo- es una vasta extensión radiante y blanquísima debido a la gran concentración de sal, con relucientes espejismos y siluetas de miles de animales en busca de agua a las orillas del salar. (Con información de National Geographic)
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