La introducción de tecnologías que conllevan al uso más apropiado del agua potable sigue siendo tema de vital importancia para todos los países, en especial para los que, como Cuba, dependen de un fortuito régimen de precipitaciones anuales.
Científicos, economistas, ingenieros, agricultores y otros trabajadores relacionados con la conservación y empleo de los recursos hídricos afrontan el gran reto de mostrar resultados en el empeño de economizarlo.
Entre principales problemas del tema aparecen atrasos tecnológicos, ineficiencias en el uso y reaprovechamiento del agua, contaminación de mantos acuíferos y pérdidas que se originan en embalses naturales y artificiales, entre ellos los humedales, como Ciénaga de Zapata.
Consecuentemente, ese marco ha recibido atención integrada por parte del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y otras entidades estatales vinculadas con el tema acuífero
Avances alentadores derivados de la colaboración integral entre diversas entidades pueden apreciarse en el panorama actual, entre ellos la puesta en marcha de plantas desalinizadoras que permite aprovechar fuentes acuíferas importantes y contrarrestar los efectos de la sequía que merma la disponibilidad de agua potable.
Asimismo, la sustitución de equipos de bombeo obsoletos por otros sistemas más ahorradores, el cambio de tuberías deterioradas y otras acciones dirigidas a mejorar el abasto a las ciudades y la mejor explotación de los embalses y acueductos, lo que se traduce en economías apreciables y superior calidad en el servicio.
El municipio de Varadero y la Empresa agropecuaria Victoria de Girón, especializada en cítricos, son escenarios principales de esos resultados.
La citada entidad cuenta con miles de hectáreas dotadas con sistema de riego por microyet, que posibilita elevada economía del líquido.
El Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos ejecuta en la Isla un programa de inversiones, a mediano y largo plazo, para explotar nuevas fuentes de agua, propiciar su uso más eficiente y enfrentar eficazmente los eventuales períodos de sequía.
En las economías de mercado capitalista, algunos autores pretenden imponer una visión economicista del agua, en el sentido de que esta sea vista como un simple activo o medio de financiamiento empresarial.
Sin embargo, el agua no puede verse solo como una mercancía más. Expertos más consecuentes subrayan que debe analizarse como recurso natural, y en todo caso como activo ecosocial, atendiendo a su capacidad de satisfacer un conjunto de funciones económicas, sociales y ambientales, en cantidad y calidad.
El agua no es solo esencial para la supervivencia biológica, sino también condición necesaria del desarrollo, sostenimiento y continuidad de la economía, de la estructura social y de la vida en general, de ahí que los logros que exhibe y los retos que plantea el aprovechamiento de ese aparentemente vulgar líquido revisten importancia decisiva para la especie humana.
Su imagen más cercana
