El hombre ha aprendido mucho al observar el comportamiento de ciertos animales, y todavía puede seguir haciéndolo, basta mantener la mente receptiva y los ojos abiertos. Un ejemplo clásico son las palomas, reconocidas por expertos como las grandes románticas de la fauna avícola.
A las palomas les gusta vivir en pareja y la soledad las deprime tanto que pueden ser incapaces de poner huevos si están solas.
Sin embargo, estudiosos del tema afirman que las palomas poseen la facultan de levantarse el ánimo ellas solas, pues con solo ver su reflejo en el agua ya creen que están acompañadas y vuelven a ser felices.
No se trata de comprarse espejos, sino de comprender que la soledad crónica puede ser superar, aprovechar que la primavera toca a la puerta mirar a las palomas, observar nuestro entorno para comprender que no estamos solos, y aprender del espontáneo y romántico comportamiento de esas aves que simbolizan la paz.
(TVY)(03/03/16)
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