En astronomía en particular, o en las ciencias en general, al igual que en otras materias del saber humano, existen temas inacabados, que durante años han provocado discusiones extensas entre personajes considerados expertos, los cuales han contribuido con sus diferentes puntos de vistas y análisis científicos, a atizar el interés y saltar la línea, a veces muy delgada, entre realidad y ciencia ficción, al punto de servir de base a obras literarias que alcanzaron fama mundial y sedimentaron la fama de escritores prolíferos, por ejemplo el estadounidense Ray Douglas Bradbury (1920-2012), autor de Crónicas marcianas, entre otros éxitos.
Entre esos temas controversiales, sin dudas se ubican los “canales” del planeta Marte, puestos de moda desde que en el lejano 1877 el astrónomo italiano Schiaparelli observó a través de su telescopio que sobre lo que parecían extensas regiones desérticas del vecino astro, aparecían formaciones rectilíneas de color oscuro, las cuales fueron consideradas “canales”.
Por supuesto, aquella observación solo abría una especie de caja de Pandora y lanzaba a los astrónomos de todo el mundo a buscar más, por entonces convencidos de que efectivamente se trataba de canales, al extremo de que en 1908, el norteamericano Percival Lowell, investigador de gran prestigio en el mundo de la ciencia, llegó a la conclusión de que los canales habían sido construidos por seres inteligentes para llevar el agua, que escaseaba en la superficie marciana, desde los casquetes polares hasta las regiones desérticas.
A la luz de las investigaciones posteriores, al menos hay que reconocer una fecunda imaginación en tales observaciones.
Pero en 1970 las investigaciones científicas demostraron que la superficie de Marte es polvorienta y llena de cráteres. Los famosos canales se esfumaron, pues solo habían existido en la imaginación de los especuladores…
Los canales artificiales del astrónomo norteamericano se habían originado en un efecto óptico producido por las imperfecciones inevitables de las lentes de los telescopios de entonces, afirman hoy numerosos expertos .
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