El silencio resguarda la espera de un nuevo día. Una jornada con los recuerdos de cuarenta almanaques por los cuales ha transitado una institución educativa queda al descubierto. Bajo el refugio del estudio y la superación se marca el camino de futuros profesionales de las Ciencias Exactas.
Ya abren las primeras luces en la ciudad de Matanzas. Muchos se preparan en casa y llegan desde varios municipios en busca de los anhelados sueños de la etapa preuniversitaria. Otros desde interminables dormitorios añoran el reencuentro de varias generaciones.
Quizás algunos de los estudiantes ya están despiertos a la espera de la algarabía. Suenan campanas y el contagioso ritmo de tambores, cencerros y silbatos anuncian el habitual DE PIE de las escuelas.
La generación actual del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas recorre todos los locales para reunirse e iniciar la gran fiesta por el día del estudiante y el encuentro de graduados.
Se viven nuevamente los matutinos, el gran teatro para descargar el arte joven de artistas aficionados. El espacio donde la música, la poesía, la comedia y la oratoria se cultivan.
Quedan las puertas abiertas al debate, las memorias, la nostalgia y el intercambio. Un yate de historias navega por los espacios del IPVCE, mientras estudiantes, profesores, técnicos, informáticos y trabajadores en general reviven momentos cargados de emociones y sentimientos encontrados.
Vuelven los encuentros deportivos, la fiesta de la cultura, las ferias del conocimientos y el reino de los libros. Regresa el interés de los años detenidos en el tiempo con abrazos, sollozos, alegrías y remembranzas.
El festejo no se interrumpe ni siquiera a la hora del almuerzo. Desde el Palacio para la alimentación continúan los comentarios, las sonrisas, entusiasmo y el bullicio, propios de la edad preuniversitaria.
Pero en medio de la alegría, también existen momentos para la tristeza ante la pérdida física de un amigo, un padre, un líder, un creador. A un año de su deceso los estudiantes y profesores de la Vocacional de Matanzas dicen con el poder las imágenes GRACIAS FIDEL.
Cuarenta almanaques guardan por estos días la historia de vida de muchos de los matanceros que vivieron tres de los mejores años de su vida bajo las ideas de las ciencias y de Carlos Marx. El sello cuarenta aniversario deja la huella del momento para la posteridad.
Los consejos regresan cuando exdirigentes de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media y la Unión de Jóvenes Comunistas intercambian experiencias, modelos, prácticas y métodos.
Cae la tarde y todos esperan la presentación de los artista aficionados. Aquellos que hace algunos años amenizaban las galas regresaron al escenario con el arte de la confluencia.
Que energía a esa edad, aunque los pies estén cansados el alma anima para continuar el jolgorio. Saltos, cantatas, fotografías colman un gran cierre con el Concierto de Patricio Amaro, otro de los recuerdos para el baúl de cada joven, ese que palpita por estos días de finales del año 2016 diciendo CUARENTA.
La noche envuelve la ciudad de Matanzas y a la distancia se siente los latidos y la resonancia del corazón del IPVCE Carlos MARX. Latidos que marcan la historia de un inmueble, esa que también es la historia de muchos jóvenes matanceros.
Su imagen más cercana




