Martes , 3 diciembre 2019
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Trastorno mental que afecta a más de 300 millones de individuos

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Tengo una vecina que acaba de perder a dos familiares consecutivamente, víctimas de inevitables estados que el ser humano afronta progresivamente,  en forma  paralela al envejecimiento, hasta que la vida, sencillamente, se apaga. “Estoy muy deprimida”,  afirma mi amiga, pero admite que solo repite lo que otros le han dicho al observar su comportamiento, y duda si deba acudir al médico, porque, además, teme que la cataloguen de “loca”.

En realidad la depresión se ha convertido en una popular forma de autodefinirse cuando un individuo de cualquier  edad se siente triste, decaído, sin ánimos para realizar sus habituales tareas, y pierde el interés por las cosas que antes lo motivaban, y así va siendo normal que alguien le diga que está deprimido, como cuando le anuncia que se siente acatarrado.

¿Qué dicen los que saben sobre la depresión?

Depresión: decaído estado de ánimo, pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar, reducción de la energía que conduce a bajar el ritmo de actividades del individuo, todo incluido en un espacio de tiempo mínimo de dos semanas. En numerosas ocasiones los síntomas se unen a otros típicos de la ansiedad, tales como alteraciones del sueño y del apetito, sentimientos de culpa y baja autoestima, dificultades de concentración e incluso síntomas sin explicación médica.

¿Reconoce usted que esos episodios y situaciones le han afectado, o lo están haciendo?

En opinión de especialistas es muy importante aprender a conocer las formas en las que se manifiesta la depresión y si esta es recurrente, es decir, aparece con demasiada frecuencia en su vida. Si es así, no lo dude, necesita tratamiento, usted no está loco, pero requiere ayuda profesional y, sobre todo, aprender de sus propias experiencias para lo cual existen procedimientos a su alcance.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es un trastorno mental frecuente que afecta a unos 300 millones de seres humanos a escala global. Se considera la primera causa de discapacidad y contribuye en forma importante a la carga mundial general de morbilidad, es decir, la cantidad de individuos considerados enfermos o que son víctimas de enfermedad en un espacio y tiempo determinado. La morbilidad es un dato estadístico importante para comprender la evolución o retroceso de alguna enfermedad, las razones de su surgimiento y las posibles soluciones.

Según estadísticas oficiales, la depresión afecta más a las mujeres que a los hombres. Pero existen tratamientos eficaces para ayudar a los deprimidos, siempre que se dejen ayudar.

Llaman la atención los expertos en el sentido de que la depresión no debe confundirse con  variaciones habituales en el estado de ánimo de la persona, y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares.

En el peor de los casos la depresión  puede llevar al suicidio. Cada año se suicidan cerca de 800 000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.

Precisa la OMS que  más de la mitad de los afectados en todo el mundo (y más del 90% en muchos países) no recibe  tratamientos adecuados contra la depresión. Entre los obstáculos a una atención eficaz se encuentran la falta de recursos y de personal sanitario capacitado, además de la estigmatización de los trastornos mentales y la evaluación clínica inexacta. Otra barrera para la atención eficaz es la evaluación errónea. En países de todo tipo de ingresos, las personas con depresión a menudo no son correctamente diagnosticadas, mientras que otras que en realidad no la padecen son a menudo diagnosticadas erróneamente y tratadas con antidepresivos. La carga mundial de depresión y de otros trastornos mentales está en aumento.

 Trastorno afectivo bipolar: este tipo de depresión consiste característicamente en episodios maníacos y depresivos separados por intervalos con un estado de ánimo normal. Los episodios maníacos cursan con estado de ánimo elevado o irritable, hiperactividad, logorrea (trastorno comunicativo, a veces clasificado como enfermedad mental, caracterizado por una locuacidad incoherente. Como sinónimos se usa “verborrea” o “incontinencia verbal”) autoestima excesiva y disminución de la necesidad de dormir.

La depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. Quienes han pasado por circunstancias vitales adversas (desempleo, luto, traumatismos psicológicos) tienen más probabilidades de sufrir depresión. A su vez, la depresión puede generar más estrés y disfunción, y empeorar la situación vital de la persona afectada y, por consiguiente, la propia depresión.

Hay relaciones entre la depresión y la salud física; así, por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares pueden producir depresión, y viceversa.

Está demostrado que los programas de prevención reducen la depresión. Entre las estrategias comunitarias eficaces para prevenirla se encuentran los programas escolares para promover un modelo de pensamiento positivo entre los niños y adolescentes. Las intervenciones dirigidas a los padres de niños con problemas de conducta pueden reducir los síntomas depresivos de los padres y mejorar los resultados de sus hijos. Los programas de ejercicio para las personas mayores también pueden ser eficaces para prevenir la depresión.

Diagnóstico y tratamiento

El sitio web de la OMS precisa que existen tratamientos eficaces para la depresión moderada y grave. Los profesionales sanitarios pueden ofrecer tratamientos psicológicos, como la activación conductual, la terapia cognitiva conductual y la psicoterapia interpersonal, o medicamentos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos. Los profesionales sanitarios deben tener presentes los posibles efectos adversos de los antidepresivos, las posibilidades de llevar a cabo uno u otro tipo de intervención (por disponibilidad de conocimientos técnicos o del tratamiento en cuestión) y las preferencias individuales. Entre los diferentes tratamientos psicológicos a tener en cuenta se encuentran los tratamientos psicológicos cara a cara, individuales o en grupo, dispensados por profesionales o por terapeutas legos supervisados. Los tratamientos psicosociales también son eficaces en los casos de depresión leve.

Los antidepresivos pueden ser eficaces en la depresión moderada a grave, pero no son el tratamiento de elección en los casos leves, y no se deben utilizar para tratar la depresión en niños ni como tratamiento de primera línea en adolescentes, en los que hay que utilizarlos con cautela.

 Respuesta de la OMS

La OMS, entre otras organizaciones, ha elaborado manuales sobre intervenciones psicológicas breves para tratar la depresión, que pueden ser utilizados por trabajadores no profesionales. Un ejemplo de ello es Enfrentando problemas plus (EP+), un manual que explica la utilización de la activación de la conducta, el entrenamiento en relajación, el tratamiento para la resolución de problemas y el fortalecimiento del apoyo social. Además, el manual Terapia de grupo interpersonal (TGI) para la depresión explica la manera de tratar este trastorno. Por último, el manual Pensamiento saludable se refiere a la utilización de la terapia cognitivo-conductual para tratar la depresión perinatal.

Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

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