Martes , 16 octubre 2018
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Revolución industrial y justicia social

revolucion industrial terceraLos progresos de la ciencia y la tecnología aplicados al área de la robótica, sumados a avances  vertiginosos en las esferas de las comunicaciones y la inteligencia artificial, ratifican lo que expertos en esas materias han vaticinado: la tercera revolución industrial (*) es un hecho presente con potencial creciente de  desarrollo progresivo, y obviamente el mundo necesita afrontar esta realidad sobre bases de justicia social, o de lo contrario se ahondarán los desniveles entre empleadores y… desempleados.

Hay un fecha: año 2030, señalado por expertos como de la revolución robótica, concepto que ratifica los vaticinios formulados antes por William Henry Gates III, popularmente conocido como  Bill Gates, estadounidense nacido en Seattle en 1955, cofundador de la empresa Microsoft junto con Paul Allen, y considerado un genio de la informática, actividad que lo ha llevado a ser uno de los hombres más ricos del mundo.

  Al respecto,  Robert Manning, del instituto Atlantic Council, asegura que  en el año 2030 los robots podrían ayudar a los humanos en todos los quehaceres domésticos. Los androides participarán en la producción electrónica e incluso en la elaboración de productos alimenticios y bebidas.

  Por supuesto, el empleo de robots en diversas actividades de la producción y los servicios no es cosa de hoy. Desde hace décadas esas tecnologías se adentraron prácticamente en todo el quehacer humano,  ya fuere sobre la base de la mecánica ingeniosa o de la más reciente automatización digitalizada, pero siempre han ocasionado desplazamientos de mano de obra y han contribuyeron a elevar el desempleo crónico en amplias regiones.

   Pero son  los factores de índole política y social los llamados a corregir  los impactos de las revoluciones industriales en procura de no afectar la calidad de vida de las personas, de manera que no  se debe juzgar mal los progresos tecnológicos que impactan en el incremento de la productividad, sino exigir de los  sistemas socioeconómicos y políticos que desempeñen su función de justicia social.

    Lo cierto es que hoy se aprecia un alza notable de la robótica en la producción, como señalan publicaciones especializadas, las cuales subrayan que más del 70 por ciento de esa capacidad corresponde al área industrial, específicamente en las plantas de  montaje automotriz y en la electrónica.

   El mundo de la robótica al mismo tiempo se diversifica, y cada vez aparecen nuevos  ingenios capaces de desempeñar múltiples tareas, al tiempo que los inversionistas, privados y estatales, incrementan sus fondos monetarios destinados a garantizar no quedarse atrás en esta determinante actividad, vinculada de hecho a todas las ramas del saber.

    Agencias de prensa han divulgado cifras multimillonarias invertidas por Corea del Sur, Japón, la Unión  Europea y  Estados Unidos.

  Aunque se estima que el  líder sigue siendo Japón, donde  existen  robots capaces de reemplazar a pilotos y conductores de autos, han incursionado exitosamente en medicina para realizar diagnósticos e intervenciones quirúrgicas in situ y a distancia,  China no se queda atrás, y da pasos de gigante para ubicarse en la vanguardia de una actividad integrada en la robótica, la informática y la inteligencia artificial, en torno a la cual los debates se amplifican e incluyen a optimistas y pesimistas, habida cuenta el tema del impacto social es recurrente e inseparable de los avances que necesariamente exigirán las relaciones de producción en términos políticos y sociales.

(*) Aunque se trata de un tema polémico, para numerosos investigadores, el  comienzo más aceptado de lo que podríamos llamar Primera Revolución Industrial, se podría situar a finales del siglo XVIII y su  conclusión  a mediados del siglo XIX, con un período de transición ubicado entre 1840 y 1870. La llamada  Segunda Revolución Industrial, partiría desde mediados del siglo XIX a principios del siglo XX, destacando como fecha más aceptada de finalización a 1914, año del comienzo de la Primera Guerra Mundial.

 

Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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