Jueves , 2 abril 2020
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El cazador y la jaba

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Dale mijo, qué esperas -le comenta ella, mientras golpea suavemente la mesa con las puntas de los dedos-

Me da pena, nos están mirando -alcanza a decir él, con voz apenas perceptible-

-No seas tímido, hazlo de una vez.

-Chica, no sabes cuánto me cuesta hacerlo, no me lo pidas.

-Sácala de una vez, y métela toda de un tirón -dice ella en voz baja, pero enérgica-

-No jodas más mija, no lo voy hacer, nunca lo he hecho y nunca lo haré, tengo principios -expresa él, mientras mira de soslayo aquellas carnes tentadoras-

-Siempre lo hago yo, y tú no te molestas, todo lo contrario, lo disfrutas -dice ella con marcado enfado-

-Pero es diferente -riposta él con humildad-

¿Qué hace la diferencia? -pregunta ella mientras lanza una mirada severa al entorno. Él trata de evitar esa mirada, siempre bella mientras más enfadada-

-¿Te gusta?, ¿¡está rica eh!? -indaga él como para distender la tensión creada-

-Si no lo sacas y haces lo que tienes que hacer como todo un hombre, te pondré a pan y agua -sentencia ella, como una severa Jehová mujer en el monte Sinaí-

-¡Pa’l carajo!, ¡no puedo!, tengo mis escrúpulos, hay mucha gente aquí -logra decir él, con la vista perdida en algún punto del suelo-

-Pero como te gustan que lo hagan por ti –se dispara la tensión entre ambos, ella voltea la cara hacia la pared, y retira la mano que él intentaba acariciar-

-Entiéndeme, por favor, aún no estoy preparado.

-En cambio siempre me dejas tomar la iniciativa, una se cansa.

-Esa palabra no me gusta, ni el ruido que hace cuando sacas esa cosa.

-Piensa en mañana, a esta misma ahora

-Eso es un golpe bajo, me haces sentir mal y lo sabes

-Sácala y métela -responde ella tajantemente-

Él recuesta la cabeza en la mesa, no quiere conversar más sobre el tema. Se siente aturdido. Pero ella insiste:

-Dale mi amor, será esta sola vez, mañana lo haré yo, pero debes aprender.

-Sabes que en muchos países la combaten y tu insistes en llevarla contigo como amuleto.

-Cuba no admite comparaciones con otros países, aquí todo es surrealismo puro.

-¿No me digas? ¿Y desde cuándo piensas así?

-Desde hace una hora, de tanto insistirte en que lo hagas, total, hay gente que hace cosas peores

-Como tirar jabas de nylon a la basura, se demoran varios siglos en descomponerse, y cada año mueren decenas de animales marinos por ingerirlas.

-Ninguna es mía, porque yo las reciclo, las lavo una y otra vez, y luego las tiendo. Saca la que guardé en tu bolso y deja de hacerte el erudito.

– Me da pena…

-¿Y mañana cuando no tengamos nada que comer? Pensarás en toda esta comida, no tenemos ni huevo en la casa, en cambio en esta mesa somos tú y yo, y la fuente de carne. Nadie nos mira. Métela.

Él, desnudo del pudor inicial, toma la fuente en sus manos, y en actitud desafiante y temeraria, coge la bajita de nylon, la abre, mientras, una gruesa gota de sudor le recorre la frente, al unísono cae un alud de lonjas de cerdo al interior de la jaba. Sin apenas pestañear ella la toma y la guarda en su bolso.

-Me siento como aquel personaje del cuento de Ernest Hemingway que pierde el temor y derriba al búfalo de un disparo, creo que se llamaba La breve vida feliz de Francis Macomber, pero cuando pierde el miedo la mujer le dispara -comenta él risueño

-¿Sí? Pero yo no te dispararé amor, menos ahora que tenemos plato fuerte para varios días, además, te amo -dice ella mientras le acaricia la mano y le lanza un beso.

Acerca de Arnaldo Mirabal Hernández

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Después de tanto deambular sin rumbo fijo, descubrí que el Periodismo era mi destino, hacia él me encomendé, desde entonces transpiro y exhalo palabras mientras sufro ante la cuartilla en blanco…no hay más bella forma de morir-viviendo....

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