Jueves , 21 noviembre 2019
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El vía crucis de un Cristo Obrero

Aunque ha pasado casi medio siglo, en el Central España Republicana los más viejos aún recuerdan vívidamente la explosión en pleno vuelo de una avioneta pirata, que por allá por los años 60 intentaría volar el antiguo central del batey, con cientos de obreros inmersos en la molienda.

Basta preguntar a cualquier sexagenario y con lujos de detalles describirá aquel 18 de febrero de 1960. Sin embargo, pocos se refieren al Cristo que los obreros del ingenio mandaron a construir, agradeciendo al mismísimo Señor que el aparato explotara en el aire, por una mala manipulación de los tripulantes.

Sobre la estatua se tejen muchas leyendas. Algunos aseguran que por las confrontaciones entre la Iglesia Católica y el joven Gobierno revolucionario, alguien decidió retirarlo del centro del pueblo. Incluso casi lo funden para utilizarlo como piezas del central.

Otros manifestaron que el agravio al Hijo de Dios desató la ira de este último, desatando una ola de accidentes mortales en el ingenio.

Incluso, cuando en lugar de la estatua religiosa, colocaron una del General mambí Antonio Maceo, una rama de un árbol destruyó al prócer de nuestras Luchas de Independencias, lo que despertó el recelo, la piedad o el miedo de los moradores.

Cierto o no, durante años el santo se vio sumido en una especie de vía crucis que no le crucificó, pero casi le incinera.

Eumelio Fariñas, encargado de cuidar la Iglesia, recuerda que los trabajadores de la fábrica agradeciendo a la providencia divina, decidieron hacer una colecta para fundir un Cristo de bronce.

El propio febrero se dieron a la tarea, y transcurridos ocho meses lo emplazaban en el céntrico parque del batey.

Eumelio no sabe, o no quiso mencionar, las razones por las que se retiró de allí poco tiempo después. Lo internaron en un rincón del central, donde permaneció olvidado durante décadas.

Varios pobladores aseguran que la verdadera intención era fundirlo. Posteriormente un sacerdote lo rescató, pero ya la estatua presentaba mutilaciones. Le faltaba un brazo y una pierna.

Tras ser reparado lo colocaron en la iglesia de Perico, cabecera municipal. El reclamo de los habitantes posibilitó su regreso al batey. Al parecer, las autoridades gubernamentales de entonces no permitieron su colocación en su lugar original, el parque del pueblo, tampoco frente a la iglesia, solo en un ala lateral del recinto religioso.

Desde entonces allí permanece el Cristo obrero, con una pierna y brazo lisiados, mostrando sus cicatrices con orgullo, como todo un verdadero proletario. En una mano sostienen la trincha, y en la otra un pedazo de madera.

A partir de su feliz y silencioso retorno a la Iglesia Nuestra Señora de la Caridad, muchos fieles comenzaron a depositar dinero a sus pies, quizás rogándole favores, a lo mejor en agradecimiento, o implorando el perdón por el ultraje cometido.

 

 

 

 

 

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Acerca de Arnaldo Mirabal Hernández

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Después de tanto deambular sin rumbo fijo, descubrí que el Periodismo era mi destino, hacia él me encomendé, desde entonces transpiro y exhalo palabras mientras sufro ante la cuartilla en blanco…no hay más bella forma de morir-viviendo....

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