Lunes , 26 agosto 2019
Es Noticia

La alegría de Caridad o el amor inquebrantable de una abuela

La lenta combinación de sus pasos me recuerda a mis propias abuelas. Al beso de bienvenida lo acompaña un abrazo comprobatorio del peso del nieto y sus ojos brillan mientras lo mira sin parar.

-“Toto tu mamá te dejó la comida hecha y aquí tienes el dulce que te gusta. Recoge las camisas que necesitas que no se te quede nada, ¿un poco más de batido mijo?”.

Su voz  tierna y a la vez fuerte, se escucha al compás marcado por el bastón que la ayuda a caminar. Caridad se siente orgullosa del pequeño Pedrito. Ha pasado el tiempo y las calles de su Torriente natal le quedaron chicas a su único nieto varón.

Ahora él vive lejos por cuestiones de trabajo, así que verlo al menos unos minutos le dibuja una sonrisa. Las recomendaciones de mejorar  la dieta y visitarla con más frecuencia se apresuran en la boca de Caridad, después de besar con mucha fuerza a su periodista favorito.

Su corazón se aflige pues llega nuevamente el momento en que su niño lindo, ya todo un hombre, tiene que marcharse. Mientras lo despide le queda la esperanza de escuchar la voz de su Toto a través del televisor.

Cuando me gradúe y las cuestiones profesionales  me mantengan lejos de mis abuelas, espero ver en sus rostros el orgullo que percibí en el rostro de esta viejecita linda que consiguió encantarme con un solo encuentro.

 

 

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Acerca de Liannys Díaz Fundora

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