Lunes , 18 noviembre 2019
Es Noticia

La risa elegante

Se burlan de todos y de todo. De los españoles que nos “descubrieron”, de los gringos responsables de nuestras anteriores dictaduras, de los políticos que por robar se roban hasta el aire, y de los religiosos que formaron parte del potaje. Cuando ya se han reído de todo lo demás comienzan a reírse de sí mismos.

La primera vez que uno los ve en escena, un piquete de viejitos socarrones vestidos con esmoquin como si se hubieran escapado del asilo para colarse en la gala de los Oscar, parecen muy formales para ser cómicos, como una camerata a punto de tocar alguna pieza con violines.

Tocan, y tocan bien, porque son músicos que prefieren ponerle banda sonora a nuestra alegría, con instrumentos convencionales y otros tan disparatados como el lirodoro (partes de inodoro y mandolina) o la violata (parodia de viola con lata de pintura), la mandocleta (hija de la mandolina y piezas de bicicleta) o el OMNI (literalmente, Objeto Musical No Identificado).

Medio siglo llevan ya haciendo lo que nadie saber hacer igual ni mejor: imponer su marca de humor con clase, añejado con buen gusto y mucha música, y degustado por generaciones de fans en escenarios de todo el mundo.

En un par de horas pueden decir más que muchos periódicos, canales de televisión, emisoras y páginas webs, todos juntos.

¿Quién sino Les Luthiers para menearnos las neuronas con aquello de “cumbia epistemológica” o “tarareo conceptual”?

Tan argentinos como el tango, tan latinoamericanos como Cantinflas, tan universales como Chaplin. Hasta en los días más duros son un bálsamo contra mi tristeza.

Tienen un Grammy Latino “a la excelencia musical” y un Princesa de Asturias, pero siguen sin tomarse demasiado en serio a sí mismos y nos animan a seguir su ejemplo.

A cada rato me pregunto qué me haría yo si no pudiera echar mano de sus chistes para entender el mundo, como las de aquel diálogo imperdible:

“Los Estados Unidos han sido los principales propulsores de nuestra actual democracia…¡Y de nuestras anteriores dictaduras!”

Más de una vez he sentido el placer y la sorpresa de conectar con gente desconocida solo después de soltar al aire alguna cita de Les Luthiers. Así de fácil. Todo el mundo ríe. Química instantánea. Dios los cría y Les Luthiers los junta.

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Acerca de Roberto Jesús Hernández Hernández

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