Sábado , 24 agosto 2019
Es Noticia

Las calles del silencio

Foto: Miguel Márquez Díaz

Lo admito, le temo a la muerte y a eso olía aquel barrio por el que transitaba. Mientras caminaba me sentía una intrusa. Un campanazo, que perturbó la tranquilidad absoluta de aquellas calles, anuncia una llegada, y mi piel se eriza.

Creí sentir a alguien reír; pero como no quise cerciorarme de estar acompañada, agilice el paso. Nunca había caminado sola por este vecindario en el cual ni siquiera se enumeran las casas. Aquí todo es silencio.

Es un día como otro cualquiera, las vecinas no están al tanto de los chismes del barrio y los hombres no fueron a trabajar. Todas las casas lucen llenas aunque algunas mejor cuidadas que otras.

Foto: Miguel Márquez Díaz

Veo en el camino algunos pétalos marchitos que evocan un adiós, un recuerdo quizás. Escucho un saludo que logra sacarme de mi profundo análisis antropológico, alzo la vista del suelo; pero solo es la brisa  que lenanta al cielo una cinta donde se puede leer: “A papi, con cariño de su hija”, escrito a mano con un plumón negro en un papel  amarillento por los años o el olvido.

Continúo mi viaje y un frío absurdo en pleno verano me hiela el corazón y se aloja en mis huesos. Por fin fuera de ese barrio pude respirar otra vez. Detrás mí salen otros; pero su paso no es tan presuroso como el mío. Es como si les costara abandonar aquellas calles.

Foto: Miguel Márquez Díaz

Al parecer el destino le hizo una permuta obligatoria a algún familiar a este vecindario. A los que me siguen seguro les preocupa que demoren en volver a ver a esa persona, pues para esta zona el transporte es pésimo y la gente se contagia de un sueño pesado del cual ya no vuelven a despertar.

Cementerio San Carlos Borromeo de Matanzas. Foto: Miguel Márquez Díaz

 

Comparte:

Acerca de Liannys Díaz Fundora

mm

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Scroll To Top