Jueves , 21 noviembre 2019
Es Noticia

Quédate….

No tengo el valor de pronunciar esa palabra que me convertirá en ese ser patético que tanto detesto,

Pero una vez más te pienso hasta la ensoñación que lleva al  dolor,

Y llegas bella y antojadiza, y me desarmas con tu sonrisa de niña maliciosa que se sabe con todo el poder,

En ese instante el nerviosismo me engulle, y no sé qué lugar tuyo acariciar primero:

Empezaría por recorrer tus cejas con mi dedo índice, luego miraría tu cuello, en esos segundos que parecerán horas para mí,

¡Desnudarte!, ese fue el mejor oficio que una vez existió, y que practiqué con la maestría de un sabio artesano que teme que su pieza, frágil y vidriosa, se le deshaga en las manos,

Me detendré en tu espalda, contaré cada lunar, absorto recorreré cada quebrada, hasta detenerme en tus hoyitos de venus, me extasiaré mirando tus nalgas poéticas,

“¡Voltéate!”, diré en un susurro, casi una súplica, temeroso que eches a volar con las premura de las mariposas,

Luego recostaré mi cabeza en tus pechos y me sentiré aliviado, y las heridas dejarán de doler, el tiempo no existirá, tampoco las dudas,

Con la certeza del amante que conoce de la frugalidad del tiempo y la importancia de un instante, me adentraré en tu ser hasta fundirnos en un solo gemido,

Tus uñas buscarán la pared y luego se clavarán en mi espalda, y extasiado de ti no sentiré dolor,

Mis manos se perderán en tu pelo, luego juguetearán en tu pecho, continuarán ese dulce recorrido hasta tus piernas que rodearán mi cintura, las sujetaré con ansias de buen amante, aspiraré  tu olor tan fuerte, que se quedará grabado en mis sentidos para siempre,

Ese instante le dará sentido al sufrimiento, y como ablución enjuagará mi alma, un instante fugaz cargado de sensaciones puede marcar toda una vida, la verdadera felicidad se compone de momentos únicos, lo sabes y lo sé,

Pierde cuidado, nunca pronunciaré la palabra que me hace patético,

Es que nunca te has ido, sabes….

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Acerca de Arnaldo Mirabal Hernández

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Después de tanto deambular sin rumbo fijo, descubrí que el Periodismo era mi destino, hacia él me encomendé, desde entonces transpiro y exhalo palabras mientras sufro ante la cuartilla en blanco…no hay más bella forma de morir-viviendo....

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