El domingo fue diferente para los jóvenes del Telecentro Provincial TV Yumurí y los de la Cooperativa no agropecuaria (CNA) Sancof. En una conversación casual organizamos un viaje. Al principio, pensábamos comenzar la travesía por Triunvirato, cuna de las mayores sublevaciones de esclavos contra la corona española liderada por Carlota, donde se encuentra el Museo al Esclavo Rebelde. Luego, el viaje seguiría hasta la Ciénaga de Zapata, lugar que atesora una gran historia en la Provincia de Matanzas y donde conoceríamos sitios de un valor patrimonial para los matanceros.
Lo cierto es que salimos ese domingo con el objetivo de intercambiar con la historia, conocer lugares, y revivir momentos de ese pasado que aún pervive en la memoria de aquellos que lo cuentan. Desde bien temprano nos montamos en un camioncito, no muy cómodo, pero que cumplía el objetivo.En el camino se consolidó el itinerario y por cuestiones de tiempo nos decidimos por la Ciénaga de Zapata, a la cual le dedicaríamos todo el día para recorrer sus interesantes lares.
No faltó en el viaje las risas, la música y por supuesto, la tan añorada merienda. A ritmo de Gente de Zona, Los 4 y Habana de Primera cantamos y bailamos, aun, con el camión en movimiento, que para algunos era el impulso a seguir bailando y otros, no tan ágiles, perdían el equilibrio.
Desde que entramos a la Ciénaga de Zapata el aire fue diferente, un aire cenaguero, de historia, de sencillez.Allí comenzamos la visita por el Inder,obra en proceso de restauración por la CNA Sancof y donde conocimos de las etapas de construcción e intercambiamos con los jóvenes.
Ese preciso día se desarrollaba en la Ciénaga la Asamblea de Balance de la Unión de Jóvenes Comunistas y decidimos llegar a la sede del Partido para ver a Nemesia y a los jóvenes que intercambiaban ahí.A su encuentro llegó Nemesia, tan cariñosa como la abuelita de cada uno de nosotros, y que lleva consigo una historia marcada por el dolor que le causó a ella y a su familia la invasión mercenaria en abril de 1961.
Y no podía faltar nuestra visita a un lugar de importancia histórica para los matanceros y para todos cubanos. Llegamos al Memorial-Biblioteca 50 Aniversario de la Cena Carbonera con Fidel, lugar donde el Comandante cenó con los carboneros en la noche del 24 de diciembre de 1959.

Conocieron sobre la historia del lugar donde vivía una familia muy pobre que tuvo la dicha de cenar con el Comandante.
Visitamos la biblioteca que alberga toda la historia de Cuba. Nos llamó la atención los rústicos y típicos bohíos de piso de tierra, que nos hicieron imaginar, gracias al buen trabajo realizado por el artista de la plástica Alexis Leyva Machado “Kcho”, las paupérrimas condiciones en que vivían los cenagueros antes de 1959, sin electricidad, cocinando con carbón, y hacinados a la hora de dormir todos en una misma habitación.
Este lugar es más que bohíos, leña y taburetes. En este lugar se respira una naturaleza pura, la historia se te impregna con una sola bocanada de aire. La imaginación hace su retrospectiva y, sentados en la mesa, donde los carboneros cenaron con Fidel, vivimos ese momento, es como si cada objeto estuviera lleno de vida.
Al regreso visitamos la playa Caletón, donde se mezclan belleza y armonía.El paisaje nos atrapó, quizás por eso llovieron las instantáneas de cada rincón y nos llevamos recuerdos de cada uno de ellos.
La Ciénaga es un lugar que enamora, por la belleza de sus paisajes, su naturaleza tan bien conservada y el calor de su gente.Pero sobre todo, lo que más atrapa es la historia, con un antes y después de la Revolución.Una historia que recuerda cada cenaguero y que sin tapujos y pena cuenta a todo el visitante que encuentra.Ellos, agradecidos con todo lo bello que ahí se ha construido los oxigenaron con sus anécdotas. Sin dudas, fue un viaje en el tiempo, fue nuestro encuentro con la historia.
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