Domingo , 19 enero 2020
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Como el gemir de violines (III)

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La Habana: Como el gemir de violines (III)

Calzada de 10 de Octubre en La Habana. Foto Ladyrene Pérez Cubadebate

Habana

A ti llega mi canto

Esos días de vivir La Habana, caminarla y reconocerla sencillamente, en el contacto directo con su gente, en la parada de un ómnibus, en el cruce de las calles o en la cola de un comercio, con el tiempo llega a convertirse en fuente de recuerdos.

Alguna vez, a finales de los años 80, un caminante cautivado por los versos de Eliseo Diego se dio a desandar la Calzada más bien enorme de Jesús del Monte. Quería redescubrir la atmósfera de la vieja pero concurrida arteria y en el lugar preguntaba a los transeúntes por la Calzada, que muchos no identificaron si no con el nombre de Diez de Octubre. ¿Curioso? Sin asegurar que el resultado de la observación fuera conclusivo, es de los contados casos en que un toponímico, sustituye a otro y se establece de forma generalizada entre sus habitantes.

La Habana puedo contarla por su gastronomía ligera, sin menoscabo de su alta cocina. Acaso pueda olvidar, en años de limitados recursos, las croquetas del parque Almendares o los bocaditos de queso proceso del Kasalta. Y los almuerzos en el autoservicio del Wakamba, o su vecina Las Maracas. Claro que no podría dejar de mencionar la obligada visita a la heladería Coppelia, pasadas las doce de la noche de regreso a casa.

Tampoco escapan a la memoria aquellas ocasiones que al salir de la Cinemateca y cruzar 23 hasta un cercano restaurante, coincidiera con la gallarda figura del Caballero de París. Sí, el mismo con que puedes coincidir, ahora en su versión de bronce, deambulando la Plaza de San Francisco de Asís.

Ernest Hemingway en La Floridita

Y es que en La Habana es agradable compartir con personajes que junto al Caballero, se perpetúan en la ciudad, como el Hemingway acodado en la barra del Floridita o Lennon sentado apaciblemente en un parque del Vedado.

Transitar La Rampa, del hotel Habana Libre a la desaparecida Casa de la Cultura Checa o regresar del Pabellón Cuba al Yara podía depararte felices encuentros.

Calle La Rampa en La Habana

La Habana siempre será tradición y sueño. Cómo siempre será feliz el recuerdo de enamorar una muchacha en el Malecón, tomar agua fresca en Obispo, comprar una manzana acaramelada en La Zorra y el Cuervo, como bajar la escalinata universitaria una noche de antorchas.

Puede que sea solo un sueño pero apuremos el paso amor que la luna nos espera en 23.

Acerca de Angel Rodríguez Pérez

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