Martes , 13 noviembre 2018
Es Noticia

¿Locura azul?

Los-Zafiros.-Foto-Areito-CC-755x490

De nuevo los recuerdos me traen al añoso Palmar de Junco. Y les aseguro que esta no será la última vez.

Eran los primeros años 60 y pareciera que cada día amanecíamos con la encomienda de reconsiderar nuestras preferencias musicales. A pesar de las incontables dificultades del país como consecuencia de las agresiones y el bloqueo imperialistas, a la isla no le faltaba la alegría de saberse dueña de su destino y con él, de la riqueza histórica de su acervo musical.

Para entonces nos reuníamos allá en Pueblo Nuevo, algunos amigos en casa de Enriquito -compañero de estudios y vecino emparentado- para escuchar en la radio las canciones del momento. Y alguna de aquellas tardes escuchamos Bellecita, para poco después escuchar Sabes bien y a los pocos días aquellos y otros temas que se repetían en todas las emisoras, y apenas sabíamos de quienes eran aquellas voces que anunciaban como Los Zafiros.

Y aunque algunos ya tarareábamos Twist and Shout, que conocimos en la versión de The Beatles, muchos se resistían a pensar que alguien superara a los muchachos de  La Caminadora, así de pegados estaban.

 

…Con la bata remangá

Sonando su chancletica

Los hombres le van detrás

A la linda mulatica.

 

Y así Los Zafiros dieron lo suyo y en cualquier esquina, receso escolar, en el parque o el trabajo voluntario, no faltaban aquellos inspirados imitadores de Ignacio Elejalde, el fabuloso falsete del cuarteto, intentando semejar su versión de My Prayers.

La tremenda fue aquella noche que Los Zafiros se presentaron en el parque beisbolero de la barriada matancera, desbordado esta vez por un público enardecido que cantaba junto a sus ídolos canción tras canción.

Pasaron los años y una especie de fatalidad se fue apoderando de la agrupación vocal hasta su desaparición definitiva, pero en el imaginario popular

aún muchos recuerdan sus canciones, que registraban numerosos géneros cubanos y foráneos, como la rumba y el bolero, el calipso o el bossa nova.

Por eso, para muchos, cuando nos pasa por el lado una de esas criollitas de piel acaramelada, bien dispuestas y andar cimbreante, es difícil que no le acudan a la mente aquellos memorables acordes,

 

…que caminando va

guarachando va.

Acerca de Angel Rodríguez Pérez

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