Domingo , 24 junio 2018
Es Noticia

Los cangrejos no juegan pelota

imagesY en eso de andar haciendo caminos, vuelvo al añejo Palmar de Junco en cuyos terrenos, insisto, se jugó el primer partido de pelota oficialmente reportado en Cuba.

Precisamente aquí, sentado en sus gradas con techo, recuerdo la ocasión en que un juego de las primeras Series Nacionales, fue interrumpido, como consecuencia de una invasión de cangrejos.

Sin embargo, ahora mismo, nadie lo recuerda conmigo. ¿Lo habré soñado?

Allá por los 60 estudiaba yo en la Secundaria Básica Bonifacio Byrne, recién construida en el reparto Camilo Cienfuegos de la barriada de Pueblo Nuevo.

Los que cursaban  esta enseñanza se asociaban a la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).

Para entonces la organización (UES), la cual desarrollaba su capacidad movilizativa y con frecuencia nos convocaba a un acto político como alguna de aquellas concentraciones multitudinarias desarrolladas en la Plaza de la Revolución o un trabajo voluntario en los cortes de caña de algún municipio vecino.

En una de aquellas movilizaciones fuimos a cortar pangola –una gramínea forrajera para alimento animal– y me entregaron una hoz que hasta esa fecha solo conocía por la bandera soviética.

Plenos estudiantiles, encuentros culturales y deportivos nos mantenían en permanente actividad, así que la emulación estudiantil, organizada desde cada aula, involucraba a todos los planteles y municipios.

Ocurre que  matanceros y cardenenses alimentaban cierta rivalidad y la ocasión se pintaba propicia para un sorpresivo asalto. Así que los primeros fuimos convocados una noche para asaltar a los segundos y en una caravana de carros nos dirigimos a la Ciudad Bandera.

Gritos y consignas, volantes y carteles con retos emulativos se echaban a volar o se pegaban en lugares públicos. Las muchachas con sus pintalabios escribían en las vidrieras de las tiendas, tomadas como murales, mientras cantábamos e improvisábamos discursos y compromisos.

Tarde en la noche regresamos a Matanzas convencidos de haber dejado boquiabiertos a los colegas cardenenses.

Cuál no sería la sorpresa que nos llevamos los matanceros, apenas unos días después, durante un encuentro de pelota de la Serie Nacional en que el equipo del patio nos representaba frente a los visitantes.

En medio del juego un grupo de estudiantes cardenenses tomaron por asalto el Palmar de Junco y con telares y carteles se adueñaron de los jardines las consignas y retos emulativos, esta vez acompañados de algún un saco de cangrejos que liberaron en el terreno.

El problema fue para atrapar aquellos inoportunos visitantes corriendo por todo el terreno. Tal vez aún quede alguno suelto.

Acerca de Angel Rodríguez Pérez

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