Jueves , 21 noviembre 2019
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30 de Julio: día especial para recordar a los mártires

frank-pais-garcia-2  Al reconocer los excepcionales méritos de quienes ofrendaron  sus vidas  para conseguir  la libertada plena y preservar la soberanía, los cubanos dedican cada 30 de julio  a honrar a todos los  que alguna vez hicieron valer la  esencia del pensamiento martiano y situaron a su patria en  venerable altar.

Ese reconocimiento no puede apartarse en la memoria de los  mambises que  batallaron  contra las huestes coloniales  españolas. Ellos se integran en  continuidad histórica con los  que lograron más tarde la definitiva independencia de Cuba liderados por Fidel Castro.

El  30 de julio del año 1957, hace 61 años,  cayeron asesinados  los revolucionarios Frank País, jefe del Movimiento 26 de  Julio en Santiago de Cuba,  y su compañero de luchas Raúl Pujol. En igual fecha de 1958 murió en combate  René Ramos  Latour, sucesor de Frank en la dirección revolucionaria, que  ya comandaba Fidel Castro en la Sierra Maestra.

Suele recordarse particularmente cada 30 de julio los rasgos  de la personalidad  admirable de Frank País, por constituir paradigma del joven revolucionario, desprendido y sincero.

Al enterarse de la muerte de Frank, el pueblo de Santiago de  Cuba se lanzó a la calle, desafiando la represión de los  guardias de la dictadura. A la  hora indicada salió el sepelio.

A Frank lo vistieron con el   uniforme verde olivo y el  brazalete rojo y negro del 26 de Julio. Sobre su pecho  situaron una boina y una flor blanca, y fue condecorado con tres estrellas como General de la Revolución.

René Ramos Latour (Daniel) había sido dirigente del Movimiento 26 de Julio en la “Nicaro  Nickel”. Más tarde subió a la  Sierra Maestra en el primer grupo  de refuerzo. De nuevo en el  llano  llevó a  la práctica la idea de Frank de crear milicias  urbanas. Participó  en los preparativos de la huelga de abril  de 1958 y dirigió el   ataque al cuartel de Boniato. De  regreso a la Sierra, Fidel le   entregó  a Ramos Latour el  mando de una nueva columna.  El 30 de julio de ese año, en la zona conocida como  “El Jobal” un obús de mortero le arrancó la existencia.

 Frank  País García,  insustituible 

En un proceso iniciado desde la prisión, entre mayo y junio de 1955, surgió el  Movimiento Revolucionario 26 de Julio  comandado por Fidel Castro, a partir  de los moncadistas, al  que confluyeron figuras procedentes de otras organizaciones.

Se abría una nueva  etapa en la lucha revolucionaria.  Entre  los incorporados se distinguía  Frank  País García, dirigente  estudiantil y profesor de la Escuela Normal para  Maestros de  Oriente, quien llegaría  a ser  el jefe nacional de Acción y  Sabotaje del Movimiento 26 de Julio.

Procedente de una familia humilde, Frank experimentó desde  temprana edad las privaciones y el sacrificio; se percató de  las necesidades objetivas de su Patria; de los males que la aquejaban, al ser pisoteados sus más  elementales derechos por  parte de las administraciones  que se sucedían en Cuba desde  1902, y comprendió que la única vía posible para la plena  soberanía del pueblo era  la lucha armada.

Frank inició la  creación de un frente común de lucha contra  la tiranía  de Fulgencio Batista, y núcleo  a  elementos  verdaderamente  revolucionarios. Fue el artífice del movimiento  clandestino; el que sentó las bases para la  lucha  guerrillera en las indómitas montañas  orientales y el que  forjó la retaguardia del heroico   Ejército Rebelde que surgía  en la Sierra Maestra. Cimentaba Frank su ideología política en el pensamiento  de José Martí y lo traducía en conciencia  de disciplina de la lucha y del sacrificio.

Organiza las direcciones  del Movimiento 26 de julio desde la  base, forma la Resistencia   Cívica y reestructura el sector  obrero con vistas a la huelga general y su pensamiento evoluciona hacia ideas cada vez más radicales.   El 30 de  julio de 1957,  poco después del mediodía,  Frank País García  y su  compañero de lucha  revolucionaria, Raúl Pujol  Arencibia, fueron vilmente  asesinados por fuerzas de la  policía en un lugar  conocido por el Callejón del Muro, en  Santiago de Cuba.   Su sepelio fue la más grande demostración  de duelo popular que jamás se viera en esa heroica provincia.

Su  caída, como expresara Ernesto Che Guevara, fue “…la  pérdida más grande de la Revolución”. Hoy, en el altar de la  patria agradecida, Frank País sigue siendo el insustituible  compañero de todas las batallas, cuyo ejemplo de abnegación y sacrificio compromete y obliga. Ciertamente, el 30 de julio de  cada año es un día especial para los cubanos: Día de todos los  mártires.

 

 

 

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Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

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