Jueves , 21 noviembre 2019
Es Noticia

30 de noviembre de 1956: Heroísmo para todos los tiempos

El 30 de noviembre de 1956,  en Santiago de Cuba, la juventud revolucionaria  salió resueltamente a las calles para enfrentar a la dictadura de Batista y demostrar de cara al mundo que estaba presta a librar por  su patria la fase final de la prolongada guerra en pos  de la verdadera y definitiva independencia y soberanía de la  patria.

Aquel levantamiento estudiantil  liderado por  Frank País, Léster Rodríguez, Pepito Tey y otros luchadores  del movimiento 26 de  Julio, en enfrentamiento abierto con los sicarios del régimen pro imperialista que desgobernaba a Cuba coincidió  con  momentos en que el yate  Granma se acercaba a las costas de Niquero con sus 82  expedicionarios y la promesa de encender la llama de la  rebeldía nacional.

A las siete de la mañana se iniciaron los enfrentamientos armados con las fuerzas represivas de la tiranía.

Un grupo de 28 combatientes revolucionarios atacó la parte frontal de la jefatura de la Policía nacional, mientras otros  ocho irrumpían por el fondo y llegaban a la azotea del inmueble.

Los esbirros superan en proporción de cuatro a uno a los  revolucionarios. El primer rebelde en caer fue Tony Alomá.  Pepito Tey, aunque herido en una pierna, no cedía terreno y avanzaba temerariamente, hasta ser abatido, al igual que Otto  Parellada.

Ante la imposibilidad de tomar el edificio, los  revolucionarios lo incendiaron y ordenaron la retirada. A poca  distancia de allí otros  rebeldes lograban prisioneros y  capturaban armas en la policía marítima.

Refuerzos batistianos llegados desde el Cuartel Moncada  frenaron la ofensiva. .La noche anterior habían sido apresados  Léster Rodríguez y Josué País, lo que frustró el plan inicial  de disparar un mortero contra el cuartel.

Dispersados, los combatientes se posicionaron como  francotiradores en diferentes puntos de  Santiago de Cuba.

El pueblo vibraba de emoción y abría puertas para refugiar a  los rebeldes que habían dado la clarinada  de combate armado.

El yate Granma se acercaba más a las costas cubanas a las que arribaría dos días después. Páginas heroicas serían protagonizadas en días posteriores por el pueblo en la Sierra y en el Llano, liderado por Fidel Castro y la vanguardia revolucionaria, cuya prolongación en el tiempo sigue dando muestras inconfundibles de la determinación de defender la soberanía conquistada tras 150 años de lucha rebelde.

Cada año, ante la tarja que perpetúa la memoria de Pepito Tey,  Tony Alomá y Otto Parellada, en la Loma del Intendente, son colocadas ofrendas  florales en recuerdo a estos valientes cubanos, y se escuchan  salvas de fusilería, y los escolares reeditan aquellos  momentos históricos, mientras en otros muchos sitios de la  geografía cubana se reiteran los actos de recordación a los  muchachos de la clarinada, los que se alzaron para todos los tiempos, porque la memoria histórica debe  permanecer encendida, como la llama eterna en el monumento a  José Martí.

Comparte:

Acerca de Roberto Pérez Betancourt

mm
Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Scroll To Top