Sábado , 7 diciembre 2019
Es Noticia

7 de diciembre de 1896: Antonio Maceo Grajales en el altar de la patria

Comparte:

F

Después de una larga vida revolucionaria,  El cuerpo del lugarteniente general  Antonio Maceo Grajales, gladiador por la libertad de Cuba, cayó  aquella fresca mañana del 7 de diciembre de 1896, a los 51 años de edad,  en la  localidad habanera de San Pedro, cuando enfrentó  a las tropas  españolas con la temeridad que siempre lo caracterizó y entró por derecho propio en el altar de la patria agradecida.

  Al lado de Maceo su ayudante, Francisco Gómez Toro, Panchito,   hijo del generalísimo Máximo Gómez, también fue abatido. Solo  Juan Delgado, con un pequeño grupo, en acción extrema logró  rescatar ambos cuerpos y llevarlos a sitio seguro.

  Es proverbial el valor demostrado en los campos de batalla por   Antonio Maceo a lo largo de la larga gesta independentista  cubana, iniciada el 10 de octubre de 1868. También lo son su   ética y rectitud, trascendentes para la historia en la  Protesta de Baraguá.

  En esa acción de elevado civismo y perdurable ejemplo, el bien  llamado Titán de Bronce se negó a aceptar el innoble Pacto del Zanjón, rubricado en Camagüey el 10 de febrero de 1878, entre el mando  entreguista insurgente y la jerarquía española, tras 10 años de luchas en la manigua.

  El 15 de marzo de 1878 se produjo la histórica reunión de  Antonio Maceo con el alto militar español Arsenio Martínez  Campos, en Mangos de Baraguá, donde el cubano no permitió la lectura de las bases del Pacto del Zanjón y ratificó el  rotundo rechazo, que ya en carta había manifestado antes.

  En el documento del Pacto no se hablaba de la independencia de  Cuba ni de la abolición de la esclavitud. Ante el disgusto del  general español, el Titán de Bronce reafirmó la decisión y el  compromiso de volver al campo de batalla para alcanzar la libertad y la dignidad de los cubanos con el filo del machete.

  Aquellas palabras se harían realidad cuando al convite de José  Martí acudió presto Antonio Maceo en 1895 para poner de nuevo  sus armas y su fértil pensamiento a disposición de la guerra  necesaria, conocedor lúcido de que el vecino cercano, Estados   Unidos, como potencia imperial, más fuerte y peligrosa que  España, aspiraba a apoderarse de Cuba.

   El verbo y la acción de Antonio Maceo rechazaron siempre la  posibilidad anexionista y patentizaron la imprescindible  disposición beligerante frente a las pretensiones  norteamericanas de sumir a los cubanos en una nueva etapa de                   colonialismo servil.

  Y ese pensamiento previsor, como el del Apóstol José Martí, adquiere hoy renovada actualidad en la resistencia del pueblo  cubano frente a las renovadas agresiones del codicioso enemigo  del Norte.

   Con su invicta presencia de ejemplo patriótico, Antonio Maceo  sigue estando en la vanguardia de la lucha, junto a todos los próceres inolvidables, imbatibles ya en todas las trincheras  de combate.

Acerca de Roberto Pérez Betancourt

mm
Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Scroll To Top