Miércoles , 18 julio 2018
Es Noticia

Un artículo, solo para “matanceros”

matanzas1

Ciudad cubana del amor”, uno de los marketings posibles para promocionar a Matanzas

En una entrevista lejana en el tiempo ya, la poetisa Carilda Oliver Labra definió a Matanzas tras las palabras de alguien y dijo, la “ciudad que le faltaba al mundo“.

Hace unos años, un colega amigo latinoamericano de visita a la urbe y casi de total recorrido por la isla, intentaba descifrar a la Atenas de Cuba en medio de coincidencias y diferencias con el reto del país. Con los años se convirtió en uno de sus amantes lejanos, nunca expresó el por qué y lo hace tan de corazón que siempre le agradeceré ese gesto casi solidario con los personajes e historias poéticas que acompañan los márgenes de la ciudad.

En tan solo un día y con marcado ritmo de trabajo, la redacción de TV Yumurí me pidió una crónica para el naciente canal cubano de noticias Caribe, estaba entonces en un lugar de culto para los matanceros, en las alturas de Monserrate. Pedía planos, vistas de la ciudad, del Valle Yumurí, de la propia Ermita y mientras agradecía a los trabajadores de este centro cultural, conocido por su gestión comunitaria y artística en el peñasco conquistado por los catalanes más de siglo y medio atrás, conocí de una de las estrategias de marketing del lugar.

Necesitamos tocar la campana“, le solicité a la veladora de la sala de este espacio ya insertado dentro de ese concepto identitario de la “matanceridad”. “Necesitamos tocar la campana para utilizar su sonido…”. Me dice que no resulta problema alguno porque todos los que acceden al campanario apelan a los toques.

Me sorprende, y explica que es simplemente la “campana del amor“…del ¿amor?. Del amor, asiente y esboza esa media sonrisita cómplice.

Supe entonces que la Ermita de Monserrate de Matanzas posee una que atrae y facilita el trabajo de Cupido, de ahí que cientos de visitantes asciendan los 70 escalones de madera con la mayor de las convicciones. Y me resultó curioso que la alternativa de promoción de este espacio natural, coincidiese con las líneas de trabajo entendidas por un grupo de expertos un tiempo atrás, con vista a favorecer la imagen de la también conocida Nápoles de América.

En aquel entonces y en torno a los proyectos de la Oficina del Conservador de Matanzas, ellos exponían el interés de apropiarse de los atractivos históricos y espirituales que pueden situar a la ciudad como “la urbe cubana del amor”.

Desde ese momento de hipótesis, me fascinó la idea aunque de marketing y publicidad solo tengo en mi currículo profesional un semestre mal y pronto de quinto año. Me fascinó la idea porque rejuvenecía las maneras de verla y entenderla, sin estar ajenas a los conceptos bases que mueven su imaginario: los ríos, los puentes y el espíritu bohemio, nostálgico y poético del ser matancero.

Es evidente que de aquel encuentro, la más convencida de entender a la Atenas de Cuba como “la ciudad cubana del amor“, debió ser esta escribidora que a partir de esa cita comenzó a atar coincidencias históricas, compartirlas y nutrirlas con sus más allegados.

Si fuéramos a ejemplificar, tendríamos que llegar a uno de los volúmenes recientemente reeditado por la Editorial Matanzas, La historia de mi vida del escritor cubano vivo más leído, Leonardo Padura. La novela toma entre sus escenarios a la urbe yumurina del siglo XIX y da fe, desde las técnicas de la ambientación y ficcionalización, de los amores del primer poeta cubano, José María Heredia, vividos en las calles y plazas públicas.

Sin andar mucho, aún en medio del siglo que lanzó su ambiente cultural a escala de la nación, uno de sus bardos, José Jacinto Milanés, autor de La Tórtola y de otros poemas que se insertan dentro de la poesía colonial cubana, perdió la razón luego de enamorarse sin remedio de su prima Isa, amor imposible y tormentoso al que los rumores achacaron la pronta muerte del poeta yumurino.

O simplemente acotar toda la producción neorromántica de la que es llamada la “novia de Matanzas“, la poeta Carilda Oliver Labra, escritora inclusive apegada a otras maneras dentro de la Literatura, como la social y comprometida, pero justamente aquella la de matices románticos la ha lanzado al mundo desde su terruño. Recordar tan solo su inconfundible, Me desordeno, amor, me desordeno.

Para terminar mi crónica televisiva, preferí decir, “este es el espíritu de una ciudad que bien podría aspirar a la urbe cubana del amor, ¿alas?, alas no le faltan para alcanzar el sueño”.

De eso estoy completamente segura y creo que a muchos he entusiasmado por el camino. Sin embargo, para aterrizar el sueño, Matanzas, próxima a cumplir su aniversario 325, necesita de buenos expertos en marketing de cuidad que la promocionen por sus atractivos naturales e históricos, con la sensibilidad y profundidad y estudio que ella amerita.

La intención es extraerle su esencia propia y diferente al resto de los espacios cubanos, todos identificados por lo similar de la arquitectura. Esencia que aquel colega supo captar. Les prometo preguntar, si alguna vez coincidimos en el chat.

Acerca de Jenny Hernández

mm
Matancera, soñadora y periodista.

10 Comentarios

  1. solo falta una cosa, matanzas debe ser salvada del olvido y la destruccion que hoy la hace languidecer, es hora de rescatar la matanzas romantica y culta, cambiarle su color ocre y gris, renacer sus edificios, plazas y calles y entonces si podremos declararla la ciudad del amor y en ustedesl los medios, con su incidencia critica sin miedo y sobre todo con la matanceridad que debe caracterisarlos esta hacer mover las piedras de los que desde arriba no se dan cuenta que se nos muere la ciudad y tenemos que salvarla para las nuevas generaciones.

    • mm
      Jenny Hernández

      Rams, los medios estan muy de acuerdo con su visión y me tomo el derecho de decirlo así porque conozco el criterio de mis colegas. Matanzas necesita salvarse y retornar a la imagen de antaño que movía versos y más. Le prometo algún trabajo más profundo y serio sobre la temática. Desde ya, una deudora de aquellas. Saludos desde TV Yumurí…

  2. Parto de la base de que Matanzas es una ciudad muy especial y que es más que la “ciudad cercana a Varadero”.
    Muy interesante la crónica/comentario/artículo, aunque no soy matancero ni tampoco cubano, por lo que no me siento con el pleno derecho a opinar, por lo que pido permiso para expresar unas cortas palabras.
    Tal vez me siento interpretado por su colega, porque cuando se visita Cuba no necesariamente se va en búsqueda de alguna obra arquitectónica especial, sino a encontrarse con la esencia de los lugares, la que sin duda construye su patrimonio y, en especial, su gente.
    Alguna vez estuve en la Ermita de Montserrate y en su campanario, y sin duda que el paisaje acompaña a enamorarse. No sé si será la altura o la combinación del verde de las lomas o el mar de la bahía matancera, pero en ese lugar se respira amor, el que de seguro resopla por los versos impregnados en el ambiente de la poetisa Carilda Oliver Labra o el poeta José María Heredia.
    Probablemente, la autora ha acertado con la esencia de esta ciudad y, si se lo proponen, Matanzas podría pasar a convertirse en un circuito turístico de los que andan en busca del amor en la Isla, sin perder tampoco la esencia de ser llamada la Atenas de Cuba.

    • mm
      Jenny Hernández

      Es un texto periodístico para todos, tan solo era provocador. ¿Cuántas veces ha estado en Matanzas? Saludos desde la Atenas de Cuba

  3. soy matancera y vivi cerca de la Ermita de monserrate,siempre me pregunte de pequeña al ver las estatuas aledañas a la iglesia porque no la reparaban,pienso que quien hace los documentales,etc sobre Matanzas quizas no sea matancero o no haya visitado ese lugar,es preciosa su vista al Valle de Yumuri,ver pasar el tren.
    deberian tenerlo en cuent.

    • mm
      Jenny Hernández

      Sin dudas una vista bella. Hoy las estatuas de allá no son de todo felices y tienen tras de sí alguna historia inconclusa. Aspiro que algún día tengamos las que la Ermita de Monserrate merece y lo creo porque sus trabajadores, los del centro comunitario creado allí, me han demostrado la indentidad que tienen con el lugar.

  4. soy matancero
    y vivi cerca de la Ermita de monserrate,siempre me pregunte de pequeño al ver las estatuas aledañas a la iglesia porque no la reparaban,pienso que quien hace los documentales,etc sobre Matanzas quizas no sea matancero o no haya visitado ese lugar,es preciosa su vista al Valle de Yumuri,ver pasar el tren.
    deberian tenerlo en cuenta.

  5. Hola,Jenny Huerta, vivo en el Naranjal Norte y todos los días recorro el trayecto Naranjal-Faustino-René Fragá -viaducto-playa hasta varadero.

    La vista desde todas partes es sencillamente maravillosa, el sol brillando en la bahía, la bahía azul como una ola que lame la ciudad a nuestros pies.

    O por las noches brillando como una corona oscura. Un jardín íntimo.

    Igual es desde las Cuevas, o cuando se viene de La Habana, desde la Ermita, son unas de las vistas más bellas de nuestro país.

    El parque René Fraga es también muy hermoso y romántico, sin embargo, está mal utilizado , recuerdo el Festival de Teatro callejero por ejemplo, ni una sola obra se hizo allí, siendo una zona céntrica (ni se promocionó).

    Es de destacar el trabajo de restauración que se ha hecho en la Ermita, pero Matanzas en general está necesitada del mismo amor que pusieron en aquel sitio mágico y espiritual y espirituosos como los buenos vinos.

    La política cultural, deportiva y recreativa es pobrísima. Prácticamente no existen centros o espacios de esparcimiento, y los pocos que hay son poco variados y monótonos.

    Tampoco nos ayuda el transporte público que después de las 9:30 de la noche (para ser optimistas) ver una guagua es algo de película, casi un OVNI.

    Ha sido sorprendente para mí que Blanca Rosa Blanco se haya -en sus palabras-enamorado de las luces de la ciudad- y que sin embargo no se le haya dado promoción casi ninguna a la misma, o a las actividades relacionadas con ella.
    Promoción y marketing es algo que le falta a la india dormida entre sus espectaculares atardeceres y anocheceres, entre sus playas de aguas castañas en algunas partes y paradisiacas y solitarias en otras.

    Tengo la esperanza que se rescate a nuestro lugar de encuentro, el circuito abierto en que circula nuestra vida. Este artículo es un buen 1er paso. Esperamos tu promesa del siguiente.
    Gracias

  6. Por favor, publicar este:

    Hola,Jenny, vivo en el Naranjal Norte y todos los días recorro el trayecto Naranjal-Faustino-René Fragá -viaducto-playa hasta varadero.

    La vista desde todas partes es sencillamente maravillosa, el sol brillando en la bahía, la bahía azul como una ola que lame la ciudad a nuestros pies.

    O por las noches brillando como una corona oscura. Un jardín íntimo.

    Igual es desde las Cuevas, o cuando se viene de La Habana, desde la Ermita, son unas de las vistas más bellas de nuestro país.

    El parque René Fraga es también muy hermoso y romántico, sin embargo, está mal utilizado , recuerdo el Festival de Teatro callejero por ejemplo, ni una sola obra se hizo allí, siendo una zona céntrica (ni se promocionó).

    Es de destacar el trabajo de restauración que se ha hecho en la Ermita, pero Matanzas en general está necesitada del mismo amor que pusieron en aquel sitio mágico y espiritual y espirituosos como los buenos vinos.

    La política cultural, deportiva y recreativa es pobrísima. Prácticamente no existen centros o espacios de esparcimiento, y los pocos que hay son poco variados y monótonos.

    Tampoco nos ayuda el transporte público que después de las 9:30 de la noche (para ser optimistas) ver una guagua es algo de película, casi un OVNI.

    Ha sido sorprendente para mí que Blanca Rosa Blanco se haya -en sus palabras-enamorado de las luces de la ciudad- y que sin embargo no se le haya dado promoción casi ninguna a la misma, o a las actividades relacionadas con ella.
    Promoción y marketing es algo que le falta a la india dormida entre sus espectaculares atardeceres y anocheceres, entre sus playas de aguas castañas en algunas partes y paradisiacas y solitarias en otras.

    Tengo la esperanza que se rescate a nuestro lugar de encuentro, el circuito abierto en que circula nuestra vida. Este artículo es un buen 1er paso. Esperamos tu promesa del siguiente.
    Gracias

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