Martes , 3 diciembre 2019
Es Noticia

Carbón vegetal, de la cocina rústica a estrella del mercado internacional

Comparte:

El humilde carbón vegetal, salido del esfuerzo intenso y desvelado de trabajadores en intrincadas regiones del país, ha saltado de las cocinas rústicas de familias de pocos ingresos a convertirse en estrella del mercado internacional de los combustibles domésticos, y por ende fuente importante de ingresos en divisas convertibles.

carbón vegetal

El carbón vegetal es un material combustible sólido, frágil y poroso con un alto contenido en carbono (del orden del 98 %). Se produce por calentamiento de madera y residuos vegetales, hasta temperaturas que oscilan entre 400 y 700 °C, en ausencia de aire.

En Matanzas, Ciego de Ávila, Holguín  y otros territorios de Cuba, la producción de carbón vegetal se ha incrementado a partir de la demanda que alcanza en países de Europa y América del Norte, y ha devenido un rubro de interés para el comercio .

El empleo de la madera del Marabú, una planta que invade los terrenos de cultivo que se han mantenido ociosos, así como de residuos de faenas forestales y otras especies apropiadas, sirven de base a esta renovada industrial artesanal, llamada a elevar la producción, a lo que ha convocado el ministro de la Agricultura de Cuba, Gustavo Rodríguez Rollero, durante un encuentro con dirigentes de distintas ramas agropecuarias en Holguín,  donde exhortó a  aprovechar la demanda en el mercado internacional.

Rodríguez Rollero expresó que es preciso explotar de una manera racional las áreas forestales disponibles en el país hacia ese destino, y comentó  sobre el progresivo aumento de los fondos financieros registrados en Cuba por las ventas de carbón a distintos países.

Trascendió que recientemente Cuba embarcó  40 toneladas de carbón vegetal artesanal Roturado de Marabú  por la Terminal de Contenedores del Mariel con destino al Puerto Everglades, Florida, Estados Unidos.

Esta exportación de 2 526 sacos de ese producto, ubicados en dos contenedores, se efectuó en la motonave K-Storm, de la Compañía Crowley Latin America Services, comunicó además la directora general de esa empresa, Isabel O’Reilly Caña.

El importe de la venta, que asciende a 16 mil  800 dólares, fue recibido en nuestra cuenta en el BICSA S.A, anticipado al embarque, precisó O’Reilly Caña.

Agregó que el llenado de los contenedores se realizó en el Asentamiento Jocuma perteneciente al municipio de Aguada, provincia de Cienfuegos, donde se benefició el carbón.

Esta exportación es resultado de un contrato de compraventa internacional firmado en La Habana el 5 de este mes entre Cubaexport y la compañía estadounidense Coabana Trading LLc.

Se trata de la primera exportación de un producto cubano al país norteño en más de medio siglo, destacaron en la rúbrica del documento.

El carbón vegetal de marabú, considerado entre los mejores del mundo por su alto poder calórico y energético, se produce en hornos artesanales de manera natural, usando como materia prima el residual de maderas aserradas y sobrantes leñosos de las áreas de la tala, por lo que en Cuba no constituye causa de deforestación.

 El carbón vegetal, tan antiguo como el fuego…

Tratados especializados refieren que el carbón vegetal es el primer material de carbón utilizado por el hombre y su uso data probablemente desde el mismo momento en que se comienza a utilizar el fuego; dado que los trozos de madera carbonizada que quedarían en algunas hogueras pueden considerarse un carbón vegetal rudimentario. De hecho, existen pruebas de que en muchas pinturas rupestres de hace más de 15.000 años el carbón vegetal se utilizaba para marcar el contorno de las figuras, además de usarse como pigmento de color negro cuando se mezclaba con grasa, sangre o cola de pescado.

El carbón vegetal también se usa como  combustible industrial, especialmente en los países en vías de desarrollo, donde su producción  tiene un importante impacto ambiental que es necesario disminuir.

Otro uso fundamental del carbón vegetal en la historia de la humanidad es su empleo en la metalurgia. La metalurgia del hierro, comenzada ya unos 1.200 años a.C. y que se desarrolla en Europa durante la “edad del hierro” (700 a. C. hasta el 68 d. C.), no hubiese sido posible sin el carbón vegetal ya que las elevadas temperaturas que se requieren para fundir los minerales no pueden alcanzarse utilizando simplemente madera o los combustibles de la edad del hierro.

El uso del carbón vegetal en metalurgia ha perdurado hasta nuestros días, aunque otros combustibles como el coque metalúrgico lo han reemplazado casi por completo, en la actualidad y especialmente en países con abundantes recursos forestales y economías en desarrollo existe un resurgimiento del uso del carbón vegetal en metalurgia, dado que además su uso representa, al menos en principio, un menor impacto ambiental que el del coque metalúrgico.

El carbono se puede encontrar en las aleaciones hierro-carbono, tanto en estado ligado (Fe3C, cementita), como en estado libre (C). De una forma genérica, al aumentar el porcentaje en carbono, las aleaciones Fe-C aumentan su dureza y rigidez y pierden ductilidad. Se considera que una aleación de hierro es un acero si contiene menos de un 2 % de carbono, si el porcentaje es mayor recibe el nombre de fundición.

 Otras aplicaciones

Otra de las aplicaciones del carbón vegetal es la fabricación de pólvora. La pólvora negra se compone de un 75 % de salitre (nitrato de potasio), un 12 % de azufre y un 13 % de carbón vegetal. Estos ingredientes al quemarse producen un gas que tiende a ocupar un volumen 400 veces mayor que la mezcla original, produciendo una fuerte presión en las paredes del recipiente que los contiene.

Dado que el carbón vegetal es un material poroso, otra de sus aplicaciones es su uso como absorbente (capacidad de atrapar moléculas o iones). Así, se sabe que la madera carbonizada se usaba como absorbente médico en el antiguo Egipto y que en el año 400 a. C. Hipócrates recomendaba filtrar con carbón el agua para beber.

El carbón vegetal no posee una textura porosa tan desarrollada como la de los carbones activados. No obstante, resulta más simple y barato de producir, por lo que a pesar de ser un absorbente relativamente mediocre, si se compara con los carbones activados, se utiliza en determinadas aplicaciones que no requieren de una gran capacidad de absorción.

También se usa para adsorber moléculas de un tamaño relativamente grande (como los colorantes), dado que la mayoría de la porosidad de los carbones vegetales está dentro del campo de los macroporos (anchura del poro > 50 nm). Una aplicación relativamente importante es la clarificación de bebidas alcohólicas como el vino, cerveza, whisky y otras bebidas. (TVY)(Con informaciones de agencias, Cubadebate, Kiwix y Tratados especializados)

Acerca de Roberto Pérez Betancourt

mm
Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Scroll To Top