Martes , 23 abril 2019
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El bloqueo, Mallory y la soberanía cubana

El bloqueo complejizó el acceso a incubadoras de traslado, camas y otros equipos imprescindibles en el nuevo hospital materno de Matanzas

El bloqueo complejizó el acceso a incubadoras de traslado, camas y otros equipos imprescindibles en el nuevo hospital materno de Matanzas

El Bloqueo no es un cuento de camino. Impacta en todos los ámbitos de la sociedad cubana de forma directa, y pese a su anacronismo y obsolescencia como política, aún se mantiene, y es cada día más real y pérfido en sus efectos.

Al respecto, son bastante conocidas por la mayoría de los cubanos las palabras del documento firmado por el entonces subsecretario de estado norteamericano Lester D. Mallory, en abril de 1960, cuando aconsejaba sobre las medidas del bloqueo económico, comercial y financiero que consideró bastarían para derrotar a la naciente Revolución cubana.

El funcionario escribió: “El único medio previsible para enajenar  el apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas… Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba… Una línea de acción que tuviera el mayor impacto es negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Esas propuestas, violatorias de los Derechos Humanos y por demás punibles e injerencistas, eran originadas dentro de un clima de “euforia imperial”, como lo calificó el historiador Jorge Wejebe Cobo en un reciente artículo. En ese momento, abunda Cobo, “el gobierno, la CIA y el Pentágono emulaban entre sí aportando análisis, propuestas y operaciones secretas para adjudicarse los méritos de lo que creían sería una victoria inmediata”.

En los años siguientes, mientras la Revolución se consolidaba, el bloqueo se incrementó con la Ley Torricelli primeramente, y luego con la Helms-Burton, en la década del 90 del siglo pasado, aplicadas para hacer insostenible la vida en Cuba tras la caída del Campo Socialista y la llegada del período especial.

Y quizás parezca que todos nuestros problemas se justifiquen con solo mencionarlo, pero es una realidad innegable que sus consecuencias afectan a diario el desarrollo nacional. Por ejemplo, en Matanzas, la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC) emitió una licencia en diciembre de 2015, con vistas a  que la compañía General Electric (GE) y sus sucursales participaran en las operaciones necesarias para el mantenimiento de la termoeléctrica Antonio Guiteras. Sin embargo, la empresa se negó a brindar el servicio necesario por no tener seguridad de que la agencia pudiera multarla por realizar operaciones en Cuba.

En ese sentido, la prensa nacional se hacía eco, meses atrás, de como esa política norteamericana afectaba la compra de equipos para la nueva sede del hospital materno provincial. Según declaró en esos momentos, Ana Dayma Ortiz Puñales, jefa del Programa de Atención Materno Infantil en Matanzas, las afectaciones se hicieron sentir en la atención a la mujer, al neonato y al niño, porque “requiere de tecnología que se fabrica en Estados Unidos y no podemos adquirirla allí, eso implica comprarla a través de un tercer país con el consecuente aumento de precio y las largas estadías. Estas dificultades complejizaron el acceso a incubadoras de traslado, camas y otros equipos imprescindibles para nuestros niños.

Según la doctora, el bloqueo también afectó la llegada del equipamiento adquirido por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia para el banco de leche humana del nuevo hospital. Los componentes tuvieron que recorrer casi medio mundo antes de llegar hasta Matanzas. “Incubadoras y ventiladores mecánicos para las terapias intensivas en la atención materno infantil especializada son altamente costosos, y también el mantenimiento se hace difícil, ya que se necesita adquirir piezas y software”, refirió la también especialista en Medicina General Integral.

Actualmente los seguidores del tristemente célebre Mallory, en la Casa Blanca, amenazan con aplicar en toda su extensión el mencionado Capítulo III de la Ley Helms-Burton en un nuevo y renovado intento por asfixiar con el bloqueo a la Cuba revolucionaria, como lo han intentado infructuosamente durante 57 años. Hoy como ayer solamente cosecharán un nuevo fracaso en su obsoleta política.

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Acerca de Gabriel Torres Rodríguez

Periodista. Especialista en Marketing Digital y editor web de la Editora Girón

Un comentario

  1. Esto con fidel no pasaba. No hay que depender de la tecnología endemoniada del imperio capitalista. Hay que desarrollar tecnología comunista que va ser mucho mejor y mas sana para un cubano. Pues quien puede garantizar que esos equipos del imperio no produzcan un daño cerebral permanente que los aleje del dogma comunista, yo pienso que es un riesgo que no se debe correr, el de exponer a la sociedad cubana al peligro de la degeneración y degradación que provoca todo lo que proviene del imperio capitalista. Hasta la victoria o muerte

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