Este primero de enero, aniversario 59 del triunfo armado de la Revolución cubana, a los matanceros, a los cubanos todos, a quienes a diario acceden a este sitio en busca de información y verdad sobre la provincia y sobre Cuba, les reiteramos nuestro mensaje anual: ¡Feliz Año Nuevo!, amigos, que los venideros 365 días sean plenos de venturas, realizaciones personales y muchas alegrías.
En estas festividades se reaviva la memoria de medio siglo de luchas frente a agresiones y dificultades, a fin de preservar la soberanía nacional, y seguimos avizorando el devenir con optimismo renovado, sin que los designios del nuevo inquilino de la Casa Blanca puedan frenar nuestra inspiración de fe en un futuro mejor.
Durante cerca de seis decenios se multiplicaron voluntades de la generación que inició la lucha armada en la Sierra Maestra, el dos de diciembre de 1956, tras el desembarco de los 82 expedicionarios del yate Granma, comandados por Fidel Castro, y sus ideales han fructificado a pesar de la beligerancia de 12 gobiernos estadounidenses.
Los sistemas integrales de salud, educación, deportes, recreación, seguridad y asistencia social y otros para beneficio de toda la población; el desarrollo científico y productivo, en especial en las ramas energéticas y del turismo, y la prolongación de la expectativa de vida de sus habitantes a niveles del primer mundo, siguen siendo solo algunos de los ejemplos más visibles de lo alcanzado en Cuba.
Hoy la provincia de Matanzas –100 kilómetros al este de la capital cubana–, al igual que toda la nación, continúa renovando proyectos de perfeccionamiento económico, administrativo y social, y adecua respuestas ante actuales coyunturas internacionales, caracterizadas por crisis múltiples globalizadas.
Para acometer las nuevas metas siguen sirviendo de inspiración los sentimientos de unidad, patriotismo e internacionalismo, que han caracterizado el accionar de los cubanos en las más de cinco décadas transcurridas, y en especial el ejemplo de Fidel y de Raúl, y la dirección del Partido Comunista de Cuba.
El devenir inmediato continúa demandando de todos redoblar la mentalidad en muchos aspectos de la gestión económica, administrativa y social y sobre todo intensificar esfuerzos para lograr mayor producción, productividad, eficiencia y ahorro en las labores que diariamente se realizan en cada sector de la producción y los servicios, sobre bases de mayor objetividad, desterrando métodos de igualitarismo estéril y seguir fortaleciendo las estructuras de defensa de la patria.
Obviamente, como en otras oportunidades comentamos, no bastará enunciar propósitos, será imprescindible renovar procedimientos organizativos, innovar sistemas de gestión administrativa que realmente refuercen el sentido de pertenencia por parte de los trabajadores, y generalizar fórmulas de empleo y estimulación laboral que garanticen el aumento ininterrumpido de la productividad del trabajo.
La memoria histórica recuerda que en su devenir, la Revolución ha debido afrontar constantes intentos por parte de la oligarquía norteamericana para frenar el desarrollo en la Isla, imponiéndole el bloqueo económico, comercial y financiero que rebasa el medio siglo, y protegiendo a connotados terroristas en sus planes de agresión.
Pero la obra de infinito amor que desarrollan los cubanos cada día cuenta no ha cesado de contar con más solidaridad internacional, en un contexto latinoamericano donde naciones hermanas refuerzan lazos de integración y alimentan la esperanza de que un futuro mejor se avizora, labrado con trabajo y unidad. La nueva era de plena soberanía iniciada el primero de enero de 1959 se consolidó y es irreversible, a lo que contribuye el baluarte militar defensivo del pueblo que continúa fiel a su vocación solidaria internacionalista y 59 años después sigue atrayendo miradas admirativas.
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