La industria turística de Cuba cuenta con amplia red hotelera y de servicios complementarios listos para brindar la mejor atención a los visitantes procedentes de todas las regiones del mundo en la temporada alta de turismo a partir de noviembre, aunque ya en la actualidad millares de visitantes disfrutan de esos servicios.
A pesar de los problemas causados por el huracán Irma a su paso por la región norte del archipiélago cubano, la pronta respuesta de los trabajadores del sector turístico, apoyados por otras fuerzas laborales que contribuyeron eficazmente a resarcir los daños y devolver el esplendor a los centros de recreo, se aprecia en un recorrido por esas instalaciones.
Un ejemplo de lo dicho lo constatamos este fin de semana último en el hotel Barlovento en la Avenida Primera y calle 13 del balneario de Varadero -140 kilómetros al nordeste de La Habana-, en la provincia de Matanzas, que hoy hospeda a más de 400 visitantes, quienes disfrutan del mar, el sol, las tres piscinas, las excelencias gastronómicas de tres restaurantes y las parrilladas ubicadas en áreas exteriores de recreación, además de espectáculos y variedades recreativas in situ.
Al referirse recientemente a este tema, el ministro de Turismo, Manuel Marrero, consideró que no existirá problema alguno para recibir a viajeros de todo el mundo en el período de mayor demanda y se espera que el año en curso cierre con record de 4,7 millones de visitantes.
Cifras oficiales afirman que Cuba dispone de 67 mil habitaciones hoteleras, además de dos mil restaurantes privados, llamados aquí Paladares, y más de 21 mil habitaciones en alojamientos familiares.
Las estadísticas revelan que Canadá se mantiene como el primer emisor de turistas hacia Cuba con el 34 por ciento del total de arribos, índice que sube al 45 por ciento si le sumamos la llegada al país de estadounidenses.
Europa aparece con 33 por ciento de los arribos y América Latina con 16 por ciento. Estados Unidos aporta 118 por ciento de crecimiento en cuanto a visitantes extranjeros, aunque el gobierno no autoriza viajes en calidad de turismo, sino a través de 12 categorías diversas, lo que es considerado por los ciudadanos de ese país como una flagrante violación de sus derechos constitucionales.
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