La Constitución cubana deberá ser modificada próximamente con el propósito de incluir en ella las reformas realizadas en la institucionalización del país, y las que próximamente se ejecutarán en función de los acuerdos dimanados del séptimo congreso del Partido, y del devenir de los ajustes adecuados a nuestro sistema económico y social y su conceptualización, como resaltará el Presidente Raúl Castro, en ese magno evento.
Subrayó Raúl que, en su momento, en la Constitución hay que reflejar todo lo que vamos haciendo.
Recordemos que la vigente Constitución de la República de Cuba contiene entre sus fundamentos la condición de no regresar al capitalismo, la irreversibilidad del socialismo.
Por supuesto, cuando fue aprobado ese artículo respondió a una decisión pensada y firme de la inmensa mayoría de la población cubana, que fue debidamente consultada en las urnas, y avaló que no hay vuelta atrás a la historia en nuestro país, habida cuenta el pasado capitalista fue precisamente el que engendró a la tiranía derrocada por el pueblo a un alto costo de vidas humanas, y fue causante de la crónica injusticia social que padeció la población durante la República politiquera, bajo la tutela imperial estadounidense.
Ese legado histórico nos vacunó contra ingenuidades y fuegos fatuos de presuntas oportunidades, que para la inmensa mayoría del pueblo solo se reflejaban en vitrinas, oropeles y ensueños.
Por esas y muchas más razones, la inmensa mayoría del pueblo dijo que no hay que volver a los tiempos donde la justicia social era una ensoñación, la salud y la educación una quimera y la política un circo que cada cuatro años alternaba en los poderes de la República a representantes de la clase adinerada, si es que no había antes un golpe de Estado, mientras la inmensa mayoría de los cubanos sufría las trágicas consecuencias de las desigualdades sociales.
Hoy, quienes desde el más allá, y algunos desde el más acá, entonan himnos añorando el retorno del capitalismo con las modificaciones de nuestra Constitución, deben despertar de su borrachera ideológica, porque, como afirmara Raúl, en el alcance de estos cambios constitucionales propondremos ratificar el carácter irrevocable del sistema político y social refrendado en la actual Constitución, que incluye el papel dirigente del Partido Comunista de Cuba en nuestra sociedad, y que en la actual Constitución es el artículo 5.
Todo esto, con la debida aprobación del pueblo, por supuesto.
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