A la hora de definir prioridades en la atención del gobierno central y de las provincias, lo que conlleva la asignación de recursos para inversiones, mantenimientos, formación, adiestramiento y retribución de la fuerza laboral, y abastecimiento de materias primas y materiales, no debe de haber titubeos: La economía ha sido, es y seguirá siendo la prioridad número uno, habida cuenta de su resultado y desarrollo depende todo lo demás, incluidas la prestación de servicios de salud y educación, así como las actividades culturales y recreativas.
Parece que el asunto está claro y respaldado por la teoría, que precisa a la Economía como la base de sustentación de la superestructura social, y por ende el eslabón fundamental en el sistema de producción, del cual dependen la distribución, el cambio y el consumo.
Por supuesto, no basta el enunciado y el conocimiento libresco. Es imprescindible que la administración de bienes y servicios sea consecuente con el ahorro, el equilibrio de inversiones y consumo social, el programa de inversión extranjera y propia, y brinde seriedad y garantía de eficacia operacional y control imprescindible para que se pueda reprimir la corrupción en sus diversas manifestaciones, y en realidad podamos alcanzar el ritmo de crecimiento necesario para enderezar pirámides salariales retorcidas durante demasiado tiempo y propiciar un avistamiento atractivo a las nuevas generaciones.
Recordemos: la cultura, la instrucción, el deporte y el entretenimiento son muy necesarios, pero ninguna de estas áreas debe situarse por encima de la prioridad que pertenece al sector de la economía, es decir: la producción de bienes y servicios, los ingresos de divisas convertibles, los programas de inversiones con aportes de capital foráneo, los planes de desarrollo, en fin las tareas todas que el Congreso del Partido ha fijado en primer orden.
Al respecto, satisface en mucho las palabras de Roberto Morales Ojeda, ministro de Salud Pública e integrante del Buro Político del Partido Comunista de Cuba, cuando el cinco de septiembre, en ocasión del aniversario 60 del alzamiento revolucionario en Cienfuegos contra la tiranía de Batista, enfatizó la necesidad de trabajar con organización, disciplina y control riguroso. La economía constituye la tarea esencial. Es la base que permite sostener las conquistas sociales, dijo.
No caben dudas ni retóricas salpicadas de notas musicales de violín para suavizar percepciones; tampoco de solos de tumbadoras para atronar el entorno y mucho menos de reguetones malsonantes que disocian la atención. Nada de eso: es menester poner el acento en la base fundamental de nuestro sistema económico y social y no desviar el rumbo: La economía es la primera prioridad.
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