Los saldos del balance sobre los accidentes del tránsito en Cuba durante el año 2016, hasta el cierre de noviembre, según cifras oficiales divulgadas en la web, invitan a la reflexión sobre la vida humana, la propia y la de nuestros semejantes, y la responsabilidad especial que tienen los conductores de vehículos en determinar si la prudencia o la irresponsabilidad han de guiarlos al frente de un automotor, que puede convertirse en arma letal.
Hasta el 30 de noviembre habían registrados 9 903 accidentes de tránsito en el país: 143 menos que en igual fecha del año anterior, pero con 15 fallecidos y 68 lesionados más que en el 2015.
Obviamente no son estadísticas de la pelota, festiva y alegre, en las que sin mayores consecuencias se puede elogiar o lamentar el alza o la caída de promedios al bate o en el fildeo, sino los fríos números que revelan muertes, lesiones y pérdidas de todo tipo, irreversibles, al extremo de que los accidentes de tránsito constituyen hoy la principal causa de muerte en niños y adolescentes cubanos, según expertos.
Es obvio que las actividades de superación técnica, la supervisión, y el control que se llevan a cabo en relación con el tránsito, los choferes y los peatones, por parte de los encargados de esas tareas, adquieren cada vez mayor significado vital y demandan la máxima observancia, no como ejercicio de retórica, sino de insoslayable deber ciudadano y profesional. (TVY)(19/12/16)
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