Martes , 11 diciembre 2018
Es Noticia

Tabaquismo: El riesgo de los inconscientes (+ Fotos e Infografía)

tabaquismo-2

En colaboración con Chavelys Téllez Castañer, estudiante de Periodismo

María tiene 64 años. Goza de una vida plena. Todos en el pueblo la conocen, y siempre resaltan sus valores de solidaridad, fortaleza y su modo de luchar en la vida por su familia. Resulta, sencillamente, una mujer espectacular.

Hoy María enfrenta un serio problema. Su salud peligra debido a su adicción al cigarrillo. ¿Cómo comenzó? Sobre esto cuenta: “Empecé a fumar escondida, desde que era muy niña. No recuerdo exactamente. Sólo sé que ya en la secundaria el vicio comenzó a crecer. Nací en una casa de fumadores, por lo que el cigarro siempre estuvo a mi alcance. Fumar era muy común para mí.”

Para muchos, como María, la desinformación fue una de las causas que los hicieron sucumbir en el abismo peligroso del tabaco. Cuando supo del riesgo al que se exponía era demasiado tarde. ”En mis tiempos no había investigaciones sobre el peligro que significaba fumar. Hoy es normal encontrar la propaganda contra el tabaquismo en infinitos lugares. Yo simplemente era una chiquilla curiosa, así que seguí, y seguí y todavía sigo. A través de los años con el desarrollo fui conociendo los daños que hacía el cigarrillo y más allá de eso los viví y los vivo”

Para ella las consecuencias de fumar fueron más allá de afectar su propia salud, y se extendieron hasta su familia. Dolorosa pero cierta fue la pérdida de su hermana, quien por haber sido también fumadora toda su vida, murió a causa del cáncer pulmonar.

“Mi hermana murió de cáncer en pésimas condiciones. Tantos años aspirando el humo de sus alrededores y fumando terminaron pasándole la cuenta a sus pulmones. Estuve frente a su cuidado hasta el último momento. Viví todo el doloroso proceso. Es impresionante todo lo que se sufre.”.

La historia de María, quizás sea igual a la de otros miles de cubanos que han tomado la decisión de aceptar tan peligroso riesgo. Si es practicado desde la juventud puede traer consigo trágicos finales.

¡Los adolescentes fuman más que en el pasado!

El tabaquismo juvenil crece día a día. Los destellos rojos de cenizas se adueñan de la ciudad en la noche. Los que sujetan la lucecita entre sus dedos varían entre los 13 y 25 años. Cuba, con un 24 % de prevalencia del tabaquismo entre su población -en aumento entre los adolescentes- ocupa el tercer lugar con mayor índice de esa adicción en América Latina, según datos del Ministerio de Salud Pública (Minsap).

Más de la mitad de los miembros de las familias cubanas están expuestos al humo del cigarro: el 55 % de los niños, el 51 % de las embarazadas y el 60 % de los adolescentes están sometidos a este agente contaminante, lo que sitúa a Cuba como el primer país de América con exposición de humo de tabaco en el hogar.

Jóvenes y Tabaquismo: Una mala unión

La rebeldía e inconciencia de los adolescentes los hace un blanco fácil para caer en el nocivo vicio.

Según datos de la Fundación Mundial del Pulmón y de la Sociedad Americana contra el Cáncer, el consumo de las jóvenes es del 18,1%, mayor al 5,8% de mujeres adultas, aproximadamente, una relación de tres a uno.

Más alarmante aún resulta el dato publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que refleja que mientras más temprano se empieza a fumar existe un mayor riesgo de adicción. Tres de cada cinco jóvenes que prueban el tabaco se volverán adictos a la nicotina al llegar a la edad adulta y la mitad de ellos tendrá una muerte prematura.

Fumar no es solo un hábito desagradable, sino que va más allá. Es perjudicial y costoso.

El rollito de la muerte

Está más que comprobado que el tabaquismo juvenil va en aumento, pero, ¿cómo actúa? Sobre ello la doctora y especialista en Cardiología Ana Mayra Vasallo Hernández explica que “el mal del cigarrillo puede afectar seriamente la salud. Millones de profesionales dedican su vida a investigar desde los males que causa hasta su ”cura” y muchos ven morir a sus pacientes”.

Consecuencias del cigarro

Un antes y un después pueden marcar la diferencia en una vida.

“Un fumador corre el riesgo de padecer otras enfermedades dos veces más que los no fumadores. El riesgo aumenta en forma proporcional a la cantidad de cigarrillos consumidos por día.

”Con una bocanada de humo, el fumador inhala una pequeña cantidad de monóxido de carbono que resulta mortífero. La presencia de este gas (el mismo que expulsan los automóviles) reduce la cantidad de sangre del torrente sanguíneo, con lo que las paredes arteriales se tornarán más vulnerables a cualquier irritación y constituye así la primera fase de la enfermedad cardiovascular como artropatía coronaria, infarto agudo de miocardio, arritmias cardiacas, aneurisma aórtico, empeoramiento de la angina de esfuerzo, arteriosclerosis periférica, tromboangitis obliterante, enfermedades cerebro vasculares, hipertensión arterial y muerte súbita.”

El cigarrillo es una pequeña dosis mortífera de sustancias nocivas. Este se compone químicamente de nicotina (factor estimulante y causante de la dependencia física que el tabaco provoca), alquitranes (sustancias cancerígenas que inhala el fumador y quienes le rodean), monóxido de carbono (se adhiere a la hemoglobina, dificultando la oxigenación del organismo) y componentes tóxicos irritantes (responsables de la irritación del sistema respiratorio).

Este mal causa degradación en todo el organismo. Es tan adictivo como peligroso. El hábito de fumar puede llevar a padecer de otras enfermedades como las ulceras pépticas, cáncer de cavidad bucal, esófago, vejiga y otros órganos.

El consumo de tabaco mata aproximadamente a tres millones de personas por año. De continuar las tendencias actuales, para el 2030 morirán 10 millones de personas al año y la mitad será de países en vía de desarrollo.

De acuerdo con la Dra. Ana Mayra, “el tabaco es uno de los factores de riesgo modificable en la cardiopatía isquémica, pues duplica el riesgo de sufrir ataques cardiacos y accidentes vasculares cerebrales como embolias y hemorragias. El cigarrillo es el responsable de las afecciones de las vías respiratorias como bronquitis crónica y enfisema.

“Hoy en día el cigarrillo es el principal causante del cáncer de la mucosa oral, laringe y tráquea y además es el responsable de más del 90% del cáncer de pulmón y mundialmente culpable del 30% de todos los cánceres. Por su humo ocasiona a los llamados fumadores pasivos (en su mayoría niños) serios problemas de salud”, concluye Vasallo Hernández.

Cigarro en mano, ¿la nueva moda?

Para esta generación el tabaquismo juvenil es un fenómeno completamente normal. A pesar de que continuamente lo vemos, no se rechaza esta conducta y muchos, la aceptan. Pero la opinión de algunos jóvenes matanceros nos brinda sus visiones sobre el tema.

Fiestas y Tabaco

Un encuentro con jóvenes que conviven, fuman, y que en su mayoría fuman, mostraría quizás el porqué del desarrollo del fenómeno

José Carlos, joven estudiante en la Universidad de Matanzas, es uno de los llamados fumadores sociales. Fuma cuando lo considera conveniente. “Fumo casualmente, no porque otros lo hagan, sino porque lo considero como una forma diferente de divertirme. Las pocas veces que lo hago me causa un efecto parecido al alcohol. Es una experiencia distinta. No me resulta adictivo, ni necesario.

“Pienso que cada cual vive como quiere y practica lo que desea, pero considero incorrecto enviciarse. La mayoría de los jóvenes que deciden fumar de tal forma que terminan enviciándose empiezan como un juego, una moda. No todos tienen la posibilidad de fumar y saber controlarse”.

Lázaro, al contrario, fuma desde los 15, cuando se encontraba interno en el IPVCE Carlos Marx. “En la Vocacional casi todos fumaban. A mí me dio curiosidad y lo quise probar. No estaba bueno, pero me entretenía por un rato. Era algo completamente nuevo para mí.

“Fumo cuando lo deseo, pero no me considero adicto, pues no lo hago los fines de semana y en ese período no siento ansiedad por el cigarro. Mi mamá sabe que lo hago, pero no me gusta fumar frenta a ella. Solo lo hago en la escuela.”

Entre los adolescentes y jóvenes entrevistados fueron pocos los que, como el caso de Omar, aceptaron su adicción: “Fumo desde los quince, cuando cursaba el noveno grado. Mi mamá fuma y crecí con el cigarro al lado, pero no es la razón del comienzo de mi adicción. Empecé porque mi ”piquete” quiso probarlo, era la nueva tendencia. Me considero un vicioso a pesar de que sé todos los daños que causa. No pienso que en este momento de mi vida sea un peligro.”

“A mi edad y en un ambiente como la universidad, cada uno puede tener su vicio. Podemos hacer lo que queremos. Al contrario, si se trata de menores de edad como la secundaria y el preuniversitario, entonces sí lo hacen por moda. Cada cual usa el cigarro con el fin que quiere. Es como la ropa. Me gusta porque me siento bien con él y me quita el estrés.”

Para Lisdiel, quien asegura no fumar con una sonrisa lo suficientemente pícara para dejar ver que sí, es importante cómo influye la marca de cigarro en el joven: “La mayoría fuman Hollywood, pero nunca va a ser lo mismo estar en una fiesta fumando Lucky Strike o un Cohíba en lugar de un Criollo. Siempre se prefiere al más caro.”

Y la culpa… ¿quién la tiene?

Son innumerables los problemas que atraviesa el mundo actual. Entre ellos, uno de los más perjudiciales resulta la comercialización y el consumo de drogas, reconocido como el negocio ilícito más rentable a nivel mundial. Este flagelo se ha convertido en la actualidad en una creciente amenaza global que genera violencia, enajenación, ilegalidades, accidentes, enfermedades y muertes.

Se estima que alrededor de 180 millones de personas son consumidoras, lo que representa aproximadamente el 4,2% de la población mundial mayor de 15 años.

En nuestro país, el tabaquismo constituye un importante factor de riesgo en el cuadro de morbilidad y mortalidad. Según las estadísticas del Minsap, las primeras causas de muerte en el país se encuentran relacionadas con el estilo de vida y el tabaquismo es una práctica que se señala como uno de los factores de riesgo de mayor importancia.

Desde hace varias décadas, con ligeras variaciones, aparecen entre los primeros lugares en la mortalidad general, enfermedades prevenibles en un alto grado, si se controlan los factores que las propician, entre ellos destaca esta adicción

El mayor consumo de adolescentes se explica, en parte, porque la industria del tabaco ha volcado todo su trabajo publicitario hacia los jóvenes. En este sentido, se destaca por encima de otras la campaña de publicidad que se lleva a cabo a través de la industria musical.

Son pocos los videoclips que se encuentran en tendencia, en los cuales el cigarro no diga presente. A este efecto, toda la industria cultural induce a probar drogas. Bajo ese influjo, los públicos adolescentes lo toman como referente y son capaces de adoptar como propias estas actitudes.

Según Jonathan Foulds, profesor superior de psicología clínica de la Penn State University, “el efecto más frecuente declarado por los fumadores es el alivio de estados de ánimo desagradables —que les hacen sentirse tensos, irritables o tristes, por ejemplo—. Por tanto, es probable que la motivación del fumador se vea afectada por la creencia que éste tenga en la capacidad del tabaco para proporcionar este tipo de efectos psicológicos benéficos, en comparación con las desventajas percibidas del hábito.”

No obstante, en esta decisión no solo la influye la edad, sino también la familia. Un adolescente que crece en un hogar de fumadores se convierte automáticamente en fumador pasivo. Además, verá este mal hábito como un fenómeno normal, por lo que tarde o temprano intentará probarlo, lo que no le será difícil mientras lo tiene a su alcance. Es importante que los padres conversen con los hijos sobre los riesgos que se corren con esta conducta.

Otra de las aristas relevantes en la formación de fumadores son las escuelas, especialmente las becas. En estos espacios el joven termina practicando este desagradable hábito en su mayoría por tres factores fundamentales.

El primero, que al ver a todos fumando puede despertar su curiosidad y sentirse atraído por el cigarrillo. El segundo, que como todos lo hacen busca sentirse parte del grupo y comienza a hacerlo para que no lo excluyan, es lo que se traduce como fumador social. Y en tercer lugar, está quien decide adoptar esta conducta por moda, es parte de ”la pinta”.

En estos espacios resulta necesario un aumento de la labor antitabáquica por parte de los profesores, así como de las campañas de bien público, círculos de interés y conferencias sobre la base del tema.

Son muchos los culpables en la carrera de la muerte que propicia el humo gris. Al mismo tiempo, también son muchos los que luchan entre lo correcto y lo incorrecto. El tabaco es un peligro mundial. pero es una decisión muy personal convertirnos en adictos.

Infografía sobre las consecuencias de fumar

Comparte:

Acerca de Gabriel Torres Rodríguez

Periodista. Especialista en Marketing Digital y editor web de la Editora Girón

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Scroll To Top