El optimismo que caracteriza hoy las valoraciones en relación con la industria del Turismo en Cuba, va de la mano con los proyectos de desarrollo de esta rama, devenida locomotora de la economía nacional, que evidencia avances satisfactorios y al mismo tiempo retos a la innovación, la eficacia y la calidad en los servicios.
El ministro del ramo, Manuel Marrero, en declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias, acaba de vaticinar que la habitual temporada de alza turística en Cuba (normalmente estimada desde noviembre hasta finales de abril del año siguiente), cerrará con un incremento del 14 por ciento en relación con idéntica etapa de 2016, cuando se estableció récord con más de cuatro millones de visitantes foráneos.
Es obvio que se trata de un buen comportamiento de la industria turística para la etapa que concluirá dentro de unas dos semanas y abrirá paso al período estival, mucho más complicado, habida cuenta se trata de la época del año en la que los turistas nacionales, con acceso pleno a las capacidades de alojamiento y otras opciones abiertas en el archipiélago cubano, elevan la demanda a partir del grado de solvencia familiar en términos monetarios.
No escapa a los analistas que en función de la economía interna, el turismo doméstico es una válvula para sanear el circulante monetario, pero al mismo tiempo un reto para el país, habida cuenta la moneda nativa, con la que generalmente se efectúan las transacciones no posee capacidad de compra en el exterior, y los turistas nacionales, al igual que los foráneos, inciden con sus demandas en los inventarios, sin distinción de procedencias.
Es esa una razón más para elevar las producciones y las ofertas de bienes y servicios generados en el país a fin de cubrir la creciente demanda solvente, que en el verano próximo se estima será superior, en relación con el calendario anterior.
Más de 21 mil habitaciones en casas de arrendadores particulares en los principales polos turísticos, se han sumado a las ofertas hoteleras para la atención de los huéspedes, hecho positivo que contribuye a cubrir demandas de hospedaje, pero no debe olvidarse la necesidad de mantener la calidad de los servicios en niveles competitivos que defiendan precios, de cara, sobre todo, al turismo foráneo.
Cifras oficiales del Ministerio del ramo recuerdan que el cuatro de marzo de este año se computó el primer millón de visitantes, siete días antes respecto de igual lapso anterior, lo que resulta estimulante para calcular el comportamiento del primer cuatrimestre, coincidente con la etapa alta en la afluencia de visitantes procedentes de otras naciones, en mayoría de América del Norte, seguida de los europeos: alemanes, italianos, franceses, ingleses y españoles.
Las proyecciones incluyen añadir este año poco más de cuatro mil nuevas habitaciones a las 66 mil 547 que se contabilizaban al término del año 2016. Esas ampliaciones se localizan especialmente en La Habana, Varadero –principal polo turístico de sol y mar en Cuba – Trinidad, Holguín y los cayos del norte del archipiélago.
Las novedades, entre proyectos e iniciativas, se generan todas en un ámbito de optimismo fundado, y se verán próximamente, en la Feria Internacional de Turismo 37 (Fit Cuba 2017), prevista para sesionar entre el tres y el seis de mayo en la ciudad de Holguín, en el oriente del país.
(TVY)(14/04/17)
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