Este lunes 21 de marzo recordamos a la matancera Dora Alonso, dueña absoluta de las letras y de los géneros por sus múltiples lauros, y sobre todo el reconocimiento de niños y adultos a través del disfrute de su prolífera obra literaria, y también periodística, quien falleció un día como este, de 2001, a los 90 años de edad, dejando un vacío imposible de cubrir. A petición suya su cuerpo fue cremado y sus cenizas esparcidas en el Valle de Viñales, en la occidental provincia de Pinar del Río.
Doralina de la Caridad Alonso y Pérez-Corcho –su nombre real- había nacido el 22 de diciembre de 1910 en el poblado Máximo Gómez, en la provincia de Matanzas, con vocación literaria y sed de aprender y de abarcar el universo de vivencia de niños, jóvenes y adultos , para quienes escribió a lo largo de su vida y mereció dos veces el Premio Casa de las Américas, recibió el Premio Nacional de Literatura y otros reconocimientos tales como la Orden Félix Varela de primer grado y el Premio Mundial de Literatura Infantil “José Martí”.
Se trata de la autora cubana para niños más traducida y publicada en el extranjero, cuyo estilo literario se fundamentó en la sencillez narrativa y uso de los fenómenos afectivos con notable eficacia, en especial en el ámbito del campesinado cubano, cuyos escenarios conocía a la perfección.
” Desde niña pensé que podía, que quería, que iba a ser escritora. Era muy precoz y sumamente receptiva. Inventaba mil imaginerías, soñaba por horas y horas, refugiada bajo la sombra de un árbol, envuelta en una naturaleza casi virginal, cuyos ruidos conforman mi gusto y mi pensamiento. Por eso, fui escritora antes de saber escribir”, declaró en cierta ocasión.
Militante revolucionaria, Dora ejerció el periodismo desde el lado del deber patriótico, fue corresponsal de guerra en Playa Girón y su obra en la prensa da fe de sus múltiples facetas como reportera sagaz y de sensibilidad aguzada.
También triunfó como guionista radial, autora de novelas como Mensajeras y La sombra lúcida, este último, germen de Entre monte y cielo de temática campesina, con la cual obtuvo gran éxito.
Sus piezas más conocidas son Sol de batey, y Tierra brava, ambas de gran popularidad entre el público cubano y adaptadas posteriormente para la televisión cubana.
Escribe su primera obra de teatro para adultos: “La hora de estar ciegos”, donde aborda críticamente los conflictos raciales en Cuba. Ya en 1956 con Pelusín y los pájaros inicia su producción teatral para niños. En 1957 varias de sus novelas como Tierra brava, Río abajo, Tierra nueva, Por los verdes caminos, Tierra adentro, Flor de aguinaldo y Rancho Luna, son radiadas en Puerto Rico, Panamá, El Salvador, México, Nicaragua, Colombia, Brasil, Venezuela y en otros países, refieren sus biógrafos.
Su radionovela Medialuna, bajo el título de Tierra brava y con guión y dirección general de Xiomara Blanco alcanzó gran audiencia en 1997 esta vez en televisión. Obtiene el Premio Mundial de Literatura “José Julían Martí” otorgado en Costa Rica por el conjunto de toda su obra. Publica “Tiempo ido”, crónicas periodísticas, por la nueva colección Cemí, de la Editorial Letras Cubanas. En 1999 Juan Ligero y el gallo encantado es publicado por Gente Nueva.
Premios
- 1944 – Premio Nacional de Novela
- 1961 – Premio Casa de las Américas por la novela Tierra inerme
- 1971 – Primer premio en el I Festival de Teatro Infantil de Vallenar, Chile por Cómo el trompo aprendió a bailar
- 1980 – Premio Casa de las Américas en la categoría de obras para niños y jóvenes con El valle de la Pájara Pinta
- 1981 – Distinción por la Cultura Nacional
- 1988 – Distinción Félix Varela de primer grado
- 1988 – Premio Nacional de Literatura
- 1997 – Premio Mundial de Literatura Infantil José Martí
- (TVY)(Con información de Ecurred y archivo del autor)(21/03/16)
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