Dos príncipes llegaron a las tablas iluminados por las sombras del amor, el odio, la compasión, la intolerancia… La contraposición de status quo entre un descendiente de la realeza y un hijo del bosque, se desvanece frente a la inocencia de dos infantes.
La obra presentada por Teatro de Las Estaciones, de la mano de la actriz y dramaturga María Laura Germán, posiciona en Matanzas el teatro de sombras, sombras logradas en una suerte de conjugación y juego de materiales escenográficos ajustados a la sencillez, sin omitir la complejidad de su montaje.
Interpretado a cuatro voces, el romance martiano que ejemplifica el dilema entre poder y pobreza, brinda al espectador la diferencia de matices actorales ajustados a los personajes que intervienen en la obra.
La versatilidad de los actores en el escenario evidencia una puesta en escena plagada de una amalgama de sentimientos contrapuestos y a la vez correspondidos, que acerca las sombras a la luz.
El homenaje al Apóstol no podría ser otro, puesto que su vida transcurrió por dilemas que no lograron disminuirlo, al escoger entre la pasividad y la libertad plena.
Entre luces emanadoras de sombras, Teatro de Las Estaciones estrena durante todo el mes de febrero la adaptación del texto de José Martí: Los dos príncipes, distantes en la sociedad y cercanos en la naturaleza.
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