Lunes , 18 noviembre 2019
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Enganchados (II y final): En pañales en la era del streaming

Enganchados (II y final): En pañales en la era del streaming

Cuba en la era del streaming: Picta es una de las plataformas del audiovisual cubano

Una vez escribí: “En Cuba sabes que alguien te quiere de verdad cuando te pone en las manos la memoria con el nuevo capítulo de Juego de Tronos, como pan caliente, acabadito de sacar del horno”.

En la mayor de Las Antillas, aunque andamos en pañales en el tema del streaming, también consumimos cada vez más contenidos de entretenimiento audiovisual y especialmente series de tv a través de…aquí le vamos a llamar “canales alternativos”.

Según la región de Cuba donde uno se encuentre, se le conoce mayormente como Paquete Semanal o Cargue, su distribución genera un negocio de envergadura considerable no exento de polémica, no obstante, alivia nuestra sed de contenidos (casi completamente foráneos) aunque la mayor parte de la información sea francamente banal.

Las vías informales para la circulación de esa clase de contenidos en el país prosperan porque la televisión nacional, una de las mejores del mundo si se valora por su contenido educativo y de bien público, se ha quedado rezagada y ya no logra cumplir todas las expectativas de sus públicos en materia de entretenimiento. En dispositivos USB (memorias flash) y discos duros externos el compendio de materiales le da la vuelta a la Isla cada día.

El conocido intelectual cubano Abel Prieto Jiménez lo define así: “El paquete semanal es el resultado de la capacidad inventiva del cubano ante las limitaciones de acceso a internet, la ausencia de televisión por cable y de otras opciones que existen a nivel internacional para la difusión de mensajes culturales”.

Streaming alternativo

Tan eficiente resulta que las instituciones se han visto en la necesidad de “copiarlo” (copiar el sistema, y también el Paquete), y mediante vías como los Joven Club de Computación y Electrónica distribuyen su propio Cargue en el cual uno encuentra…casi lo mismo, aunque con más propuestas Made in Cuba.

Enganchados (II y final): En pañales en la era del streaming

Era del streaming: Mi Mochila, alternativa al paquete o cargue semanal

Los cubanos, como la mayoría de los humanos, también estamos cada vez más enganchados con las series y menos con los libros, algo que se hace especialmente evidente –y preocupante- en los jóvenes.

Según una encuesta relativamente reciente del diario Juventud Rebelde realizada entre mil estudiantes universitarios, el 66 por ciento de ellos dijo que solo leía ocasionalmente o muy rara vez. Con respecto al consumo de series en Cuba no encontré datos fiables y recientes, aunque un estudio del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) perteneciente al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) arrojó que el Paquete se consume en el 39% de los hogares de La Habana.

El ebook en Cuba

¿Cómo influye esta avalancha de material audiovisual en el ya escaso hábito de lectura? La verdad es que a ciencia cierta no lo sabemos, pero es fácil tener una idea.

¿Se lee en Cuba? Bueeeno, algunos cubanos leen, y ciertos cubanos leen incluso por los cubanos que no leen”, afirma el reconocido periodista Luis Sexto, quien agrega “No exagero cuando propongo: quieres definir completamente a una persona, pregúntale qué libros y a qué escritores lee…”.

Hay lectores convulsos, de esos que siempre se las arreglan para andar con algún buen libro a mano, pero no abundan. Algunos se quejan del precio de los libros, porque en nuestra economía lastimada por males como el bloqueo que no tiene para cuando acabar, es muy común elegir entre lo que quieres y lo que necesitas.

En opinión de la autora Zuleica Romay el reto de la subvencionada industria editorial en Cuba es “diversificar una oferta, todavía etnocéntrica por necesidad y falta de oficio, hasta acercarla a los plurales gustos de una sociedad mucho más conectada con el resto del mundo. Fomentar un mercado con brújula humanista y precios solidarios, donde el que compra también tenga voz y pueda influir con su comportamiento en las decisiones de los productores.

En clima de confianza un historiador se desahogó conmigo, haciéndome notar que las librerías de la ciudad de Matanzas estaban llenas de poesía que pocos –él dijo nadie- lee, pero desprovistas de buenos textos para conocer el devenir local.

Pese al titánico esfuerzo institucional, las carencias económicas son como diablillos que asoman por todas partes, también cuando hablamos de la industria del libro cubano, y la cadena se rompe por su eslabón más débil: el lector. También es cierto que muchos compran textos en la Feria del Libro aunque luego no llegan a leerlos. Sí, hay de todo.

Recuerdo a un humorista que se preguntaba por qué en La Feria Internacional del Libro de La Habana una obra maestra de Dostoievski costaba menos que un pollo frito.

Al creciente boom del libro digital o ebook Cuba se suma con determinación, pero leeeeeeeentamente. Me consta que esa alternativa al libro impreso es para muchos lectores nacionales la única posibilidad de acceder de manera informal a las novedades editoriales de buena parte del mundo.

Para quienes amamos hasta el olor de un libro impreso, el ebook es un sustituto más por necesidad que por elección.

Enganchados (II y final): En pañales en la era del streaming

Foto Juventud Rebelde

El proverbial ingenio del cubano para sortear casi cualquier obstáculo y lograr su objetivo vale también cuando hablamos de consumo cultural. Aún sin streaming las series llegan –ni pregunten cómo- y los libros se abren paso por caminos físicos y/o virtuales no menos tortuosos ni carentes de trampas.

No obstante, habría que preguntarse más si somos lectores/espectadores informados, con buen juicio y con buen gusto, capaces de no perder el rumbo en el insondable océano de la información. Guerra avisada…

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Acerca de Roberto Jesús Hernández Hernández

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