Domingo , 20 octubre 2019
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La primera libertad de Juan Francisco Manzano

La corriente del río san Agustín, afluente del san Juan, corre imperturbable en su viaje hacia el mar. Así ha sido desde hace siglos. La belleza del paraje es tal, que ni los días grises opacan su belleza.  El sonido del agua, como banda sonora, lo abarca todo.

Cerca de allí se erigió un ingenio, del que apenas queda el recuerdo y el nombre: Los Molinos. Un ingenio en el siglo XIX, era ese lugar donde se extraía azúcar, y además, el alma de los negros esclavos. En cada trozo de caña, iba un pedazo de la vida de esos seres expoliados.

Uno de ellos, un niño delgado y triste, se arrimaba al río San Agustín para mitigar su dolor. Allí se refugiaba de la maldad de los hombres y del oprobio de la esclavitud.

La belleza circundante le regala al niño esclavo esos minutos de sosiego que le permitían soportar el maltrato físico y el encierro sin razón alguna. Era un mal ejemplo para la dotación, conocía palabras como melancolía, y las rimaba con otras en décimas y poemas.

Quizás fue la belleza desbordada la que le impulsó a su alma sensible a describir cuánto veía.

Con la misma fuerza que corre las aguas del río, así fue la determinación de Juan Francisco Manzano para aprender a leer y escribir.

Años después, los tertulianos comandado por Domingo del Monte le impulsarían a redactar su autobiografía, convirtiéndose esta en un documento sin paralelos en la literatura cubana, y en una denuncia del régimen esclavista.

Mas en sus páginas no emana el odio, su alma era noble y límpida, como las aguas del río.

Fue en sus orillas sin dudas donde le brotaba al niño esclavo un torrente de sentimientos, y muchos antes de alcanzar su libertad, la disfrutó desde las márgenes prodigiosas del San Agustín.

 

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Acerca de Arnaldo Mirabal Hernández

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Después de tanto deambular sin rumbo fijo, descubrí que el Periodismo era mi destino, hacia él me encomendé, desde entonces transpiro y exhalo palabras mientras sufro ante la cuartilla en blanco…no hay más bella forma de morir-viviendo....

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