Las penas no me mataron constituye el título de la más reciente obra de Miriam Muñoz. Remembranzas de Edith, Feo, y Charlotte vuelven a las tablas del Teatro Icarón aún en construcción.
El monólogo en homenaje a René Fernández Santana refleja las vicisitudes de la vida de Miriam. Recuerdos del parque de la Libertad, las cajas de leche evaporada y los chicharrones de cerdo devuelven la sonrisa en el rostro de Mirita marcado ya por los años.
El parto de sus cinco hijos, las películas en el Cine Velazco, así como las experiencias en el teatro retornan a la mente de la actriz y despiertan su añoranza por el pasado.
- La actriz reconoce que el teatro exige gran disciplina y profesionalismo
- Los ejercicios del teatro le han conferido agilidad en los movimientos
- Decepciones y errores la han convertido en la actriz que es hoy, por ello guarda un especial vínculo con Feo
- Lo parametrado y la espera del teatro en construcción también se reflejan en la obra
- Miriam sus años de juventud y las reuniones con los amigos
- El teatro le permitió a Miriam encontrarse consigo misma
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