Los ojos de Miriam Muñoz Benítez fueron testigos del choque de sentimientos vividos cuando los herederos de su labor, familiares, amigos y compañeros de trabajo reconocieron su entrega al teatro durante 50 años.
La Casa de la Memoria Escénica de Matanzas fue el espacio para que instituciones culturales homenajearan a la protagonista de “Las Penas que a mi me matan”. Personalidades de la cultura en el país se sumaron al merecido reconocimiento.
Allí se vio a la Miriam de siempre. Pequeña en tamaño pero inmensa por su obra. Las tablas son su vida y quedó demostrado al escuchar su testimonio en el documental “Sigo viva”, de la periodista Mariana Montenegro.
Para ella la música preferida, fragmentos del fruto de su entrega y las palabras de amigos. Así para reconocer su incansable vocación varios de los miembros de su grupo de teatro la invitaron a protagonizar nuevamente pequeños parlamentos de las obras que ella misma ha dirigido.
“Nunca imaginé que celebraría mis 50 años de vida artística junto a tantas personas que admiro a la vez. En el teatro he dejado mi vida, mi historia. Esa gran novela matizada con todo lo que he sufrido, que no ha sido poco. Por esta razón nunca he sacado de mi repertorio mi obra cumbre “Las Penas que a mi me matan” porque hoy más que nunca está vigente esa realidad. He sido partícipe de todas las etapas de la Revolución, pero sigo con ella. He llorado, reído, pero aquí estoy en mi Matanzas”, afirmó la actriz y directora del grupo de teatro Icarón.
Justo en la galería “La vitrina” de la Casa de la Memoria Escénica quedó inaugurada la exposición Miriam Muñoz: El vuelo de Ícaro para que su obra continúe asombrando a quienes creen en la versátil actriz.
Temas: Destacados Las penas que a mi me matan Matanzas Miriam Muñoz teatro
Su imagen más cercana






