Cuando en 1994 la entonces directora del Teatro Sauto Cecilia Sodis, pidió a Rubén Darío Salazar que le ayudara a realizar unas funciones para el verano; se engendraba lo que 25 años después se ha convertido en un grupo teatral infantil de referencia nacional y mundial: Teatro de las Estaciones.
La lucha a ultranza por la calidad y el empeño por rescatar las virtudes e historia del teatro de títeres en Cuba caracterizan al colectivo que ha albergado a varias generaciones de actores y actrices siempre dispuestos en la carrera por alcanzar los disímiles lauros individuales y colectivos que atesoran.
La mayoría de sus sueños se ha hecho realidad incluida la pequeña sala Pepe Camejo que hoy los alberga.
Obras de reconocidos dramaturgos cubanos y extranjeros integran su abundante repertorio que –por demás– tiene la virtud de incluir textos, poemas, música y canciones que van desde lo lírico hasta lo popular.
Otra de sus virtudes es que cada año presentan nuevas propuestas en una espiral gigantesca de calidad extrema. No se repiten o reciclan como otros colectivos. Su premisa es investigar, buscar y adaptar a los tiempos actuales historias que nunca pierden su vigencia.
Este 12 de agosto tienen previsto un grupo de actividades a las que están invitadas personalidades de la cultura, el teatro y las artes escénicas en general además de todos los que quepan en los lugares de festejo. Bien por ellos.
Sin dudas, decir Teatro de las Estaciones es decir esparcimiento sano e instructivo para toda la familia ya que la mayoría de los niños no van solos al teatro. Enhorabuena por este cuarto de siglo y felicitaciones pues confiamos en que seguirán en la senda del buen arte.
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