La humildad envuelta en el color café de su piel, caracteriza a este cubano de pura cepa. Es amante del género musical confeccionado a base de guitarra, voz y letras de corte social, y asegura ser fiel seguidor de grandes como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Hablamos del trovador Tony Ávila.
“Siempre me gustó mucho el arte, y un día me convencí de que las personas iban tomando su propio rumbo estético. Mis inquietudes iban cambiando, mis preguntas y respuestas eran otras. El hecho de haber estudiado Licenciatura en Marxismo-leninismo e Historia en la Universidad Pedagógica de Matanzas, me abrió el espectro de pensamiento. También el periodo especial de los años 90´, década en la cual me gradué, creó un contexto suficientemente fertilizado para que yo enfocara mis canciones hacia lo trovadoresco”.
“Cuando descubrí la posibilidad de escribir canciones y decir a través de ellas lo que pensaba, ahí comenzó a derivar mi creación en la trova”.
Tony Ávila se refiere a la actualidad del género que él defiende.
“Creo que la trova está hoy bastante desamparada. Las tendencias actuales marcadas por la banalidad nos están pasando la cuenta, como se dice en buen cubano, porque la trova no llena lugares, no recauda fondos. Hoy día la cultura se ha convertido en un número, en cumplir un plan para cobrar a fin de mes y eso va en detrimento de la buena cultura. Los trovadores están bien, pero la trova no está siendo cuidada.
La trova no es un género popular, y los jóvenes que hoy la trabajan merecen un lugar importante dentro de la cultura cubana.
“Una Cuba como la de hoy, tan llena de vacíos, necesita y agradece a los jóvenes que apuestan por lo bello, por la poesía, por la hondura, por defender lo que piensan, sabiendo que eso no da frijoles, ni viandas, ni mucho menos carne. A esos jóvenes hay que darles una medalla”.
El autor de “La choza de Chicha y Chacho” no pocas veces nos ha hecho reflexionar sobre la realidad cubana, y asegura haber encontrado su felicidad en su familia, amigos y en el hecho de vivir en Cuba, pero también en el acto de libertad que significa escribir canciones.
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