Domingo , 20 octubre 2019
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XIII Bienal en Matanzas: Guillermo Galindo rinde homenaje a la cultura afrocubana

Del trabajo de Guillermo Galindo la crítica ha destacado que su obra redefine los límites convencionales entre la música, el arte de la composición musical y las intersecciones entre todas las disciplinas artísticas, la política, los problemas humanitarios, la espiritualidad y la conciencia social.

Parte de lo referido por los especialistas se puso de manifiesto este domingo en el castillo de San Severino, en la también conocida como Atenas de Cuba, sitio donde Galindo realizó un performance lleno de espiritualidad. Una suerte de homenaje a las deidades yorubas, a la herencia cultural de los africanos y a su importancia en la conformación de la matanceridad.

Por primera vez en Cuba, el artista mexicano confesó sentirse halagado en la ciudad de Matanzas, que acogió una de sus ideas como parte del proyecto Ríos Intermitentes, el capítulo matancero de la XIII Bienal de La Habana.

«Mucha de mi obra se basa en la migración de mexicanos hacia Estados Unidos, de africanos hacia Europa. No obstante, trato de defender la espiritualidad y la conciencia política. En este caso se unen ambas cosas, porque la religión afrocubana y el profundo significado de este lugar, un sitio con mucha fuerza, con mucha presencia histórica, me permiten regresar las cadenas al mar en una línea recta.

«Traté de unir la tierra con el mar y para ello utilicé seis combinaciones de tres tambores batá que rindieron homenaje a deidades como Elegguá, Oshún o Yemayá».

Del trabajo de Guillermo Galindo la crítica ha destacado que su obra redefine los límites convencionales entre la música, el arte de la composición musical y las intersecciones entre todas las disciplinas artísticas, la política, los problemas humanitarios, la espiritualidad y la conciencia social. Parte de lo referido por los especialistas se puso de manifiesto este domingo en el castillo de San Severino, en la también conocida como Atenas de Cuba, sitio donde Galindo realizó un performance lleno de espiritualidad. Una suerte de homenaje a las deidades yorubas, a la herencia cultural de los africanos y a su importancia en la conformación de la matanceridad. Por primera vez en Cuba, el artista mexicano confesó sentirse halagado en la ciudad de Matanzas, que acogió una de sus ideas como parte del proyecto Ríos Intermitentes, el capítulo matancero de la XIII Bienal de La Habana. «Mucha de mi obra se basa en la migración de mexicanos hacia Estados Unidos, de africanos hacia Europa. No obstante, trato de defender la espiritualidad y la conciencia política. En este caso se unen ambas cosas, porque la religión afrocubana y el profundo significado de este lugar, un sitio con mucha fuerza, con mucha presencia histórica, me permiten regresar las cadenas al mar en una línea recta. «Traté de unir la tierra con el mar y para ello utilicé seis combinaciones de tres tambores batá que rindieron homenaje a deidades como Elegguá, Oshún o Yemayá». Emoción y sincretismo. Música y religión. Geografía e historia. Piezas de un discurso visual, desgarrador, emotivo, respetuoso, que Galindo regala, pero son los espectadores quienes lo transforman, resignifican y aprehenden. Espacio que mezcla y recompone elementos esenciales en la formación cultural de la nación, la cultura afrocubana se regala profunda, natural y muy viva. Parte vital de una urbe que la nutre y revitaliza. «La ciudad se me hace maravillosa. Me fascina este lugar, lo increíble de su gente, el sabor de su comida, el clima, el mar. Estoy muy honrado de estar acá».

Un momento excepcional. El maestro matancero Agustín Drake regala al mexicano Guillermo Galindo una ofrenda a deidades afrocubanas hecha por sus manos.

Emoción y sincretismo. Música y religión. Geografía e historia. Piezas de un discurso visual, desgarrador, emotivo, respetuoso, que Galindo regala, pero son los espectadores quienes lo transforman, resignifican y aprehenden.

Espacio que mezcla y recompone elementos esenciales en la formación cultural de la nación, la cultura afrocubana se regala profunda, natural y muy viva. Parte vital de una urbe que la nutre y revitaliza.

«La ciudad se me hace maravillosa. Me fascina este lugar, lo increíble de su gente, el sabor de su comida, el clima, el mar. Estoy muy honrado de estar acá».

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Acerca de Gabriel Torres Rodríguez

Periodista. Especialista en Marketing Digital y editor web de la Editora Girón

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