Jueves , 21 noviembre 2019
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Actividad física previene deterioro del conocimiento

Las personas que  mantienen una vida físicamente activa una vez llegadas a la vejez, registran inferiores factores de riesgo metabólico y vascular, lo que favorece un envejecimiento cerebral más saludable, en relación con quienes se mantienen sedentarios, afirma la publicación científica Medical Xpress, que advierte aún son poco claros los valores óptimos del ejercicio para evitar la demencia.

El estudio de investigadores estadounidenses refiere: “cada hora adicional de actividad física de intensidad ligera se asocia con un mayor volumen cerebral, equivalente a aproximadamente 1,1 años menos de envejecimiento cerebral”.

“Apenas hemos empezado a descubrir la relación entre la actividad física y la salud cerebral”, comentó la Dra. Nicole Spartano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, una de las autoras del referido trabajo, citado por el sitio digital Sputnik.

La investigadora enfatizó que todavía hace falta estudiar el impacto de la inactividad física sobre el envejecimiento cerebral en diferentes grupos raciales, étnicos y socioeconómicos.

Al mismo tiempo, la Nueva Guía de Actividad Física 2018 para los estadounidenses sugiere que algo de actividad física es mejor que nada, pero se recomienda dedicar más de 150 minutos al ejercicio por semana para obtener beneficios sustanciales para la salud, es decir, unos 20 minutos diarios.

Quienes transitamos hace rato por la tercera edad, somos testigos de que la actividad física sostenida, en correspondencia con las condiciones personales y las evaluaciones médicas propias, contribuye sustancialmente a resolver problemas derivados de trastornos degenerativos, evita el perjudicial consumo de analgésicos y contribuye a la sanidad mental.

Asimismo, mantener las neuronas activas a través de terapias ocupacionales, como pueden ser las artesanías, el cultivo de huertos, la atención de jardines, el trabajo por cuenta propia, las  lecturas amenas y otras prácticas de  carácter intelectual y de interacción social, resultan muy favorables para la conservación de las capacidades cognitivas, e incluso el aprendizaje de técnicas, procedimientos y asuntos nuevos,  mucho más allá de las seis décadas de vida.

Recordemos que en Cuba ya más del 20 por ciento de la población pertenece a este club  de la “tercera edad” al que aspira a sumarse en un futuro el otro 80 por ciento.

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Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

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